La sandía gana la apuesta al melón (10-8)

melon y sandía

En verano, los españoles ya consumen más sandía (10,3 kg) que melón (8,4 kg). La ola de calor interminable acrecienta la tendencia.

Según diversas fuentes consultadas por Fruit Today euromagazine “esta realidad empezó a dibujarse hace varias campañas y en la actualidad significa una ventaja que se aproxima a los 2 kilos per cápita a favor de la sandía (10,33 kilos anuales), frente a los 8,4 del Piel de sapo que consume cada español de media”.

La sandía sigue acrecentando su cuota de mercado y quitando terreno al melón vía calidad; una calidad que el consumidor califica como uniformidad en el sabor, parámetro que no cumple el melón.

Esta fruta ha experimentado un crecimiento muy destacable. Según datos aportados por Crisanto Ampuero, Especialista de Cadena de Distribución de Bayer, “entre 2005 y 2017 el consumo de sandía ha aumentado 4 kilos y en esta campaña se pueden superar los 10 kg/persona/año.”

La gran calidad organoléptica de la ‘roja’ ha sido uno de los principales revulsivos del aumento de la demanda, que en apenas 12 años ha pasado de una producción de 850 millones de kilos (2005) a 1.200 millones en este año 2017.

¿Por qué se ha llegado a esta situación?

Los especialistas señalan dos hechos fundamentales: el primero, la presión de precios que imponen las grandes superficies para ambos productos, a los que equiparan en valor. “El coste de producción de una sandía es la mitad que el de un melón, pero el supermercado quiere el mismo precio para ambos. (Como ejemplo generalista indicar que producir un kilo de sandía en Murcia cuesta 15 céntimos frente a los 32 de un kilo de melón. En Castilla La Mancha este precio se puede situar en 9 para la sandía y 18 para el melón)”.

El segundo, y no menos importante, es que las casas de semillas durante muchos años pensaron en la productividad del agricultor, sacrificando el sabor o, sencillamente, dejándolo en segundo término.

Hoy, el sector ha tomado conciencia de la situación y trata de buscar soluciones desde el inicio de la cadena, esto es, desde las casas de semillas. Ya el año pasado se pudo ver en las distintas Demos de Melón y Sandía que la I+D en melón pasa por recuperar el ‘sabor tradicional’, incluso desde la Interprofesional de Melón de Castilla-La Mancha llevan tiempo elaborando un proyecto en este sentido.

Así las cosas, el melón, poco a poco, ha ido perdiendo terreno frente a la sandía incluso en zonas tradicionalmente ‘meloneras’ como Castilla-La Mancha, donde el año pasado se ‘trasvasaron’ 700 hectáreas de un cultivo al otro, y se prevé que esta tendencia continúe en el presente ejercicio.

Consumo

Hoy casi el 90% de la sandía que se consume es triploide (sin semillas), y por tipologías se divide así: 40% blanca sin semillas, 36% negra sin semillas; 14% mini con microsemillas; 8% mini sin semillas; 1% Crimson con semillas; y 1% negra con semillas.

En el caso del melón, el Piel de Sapo sigue liderando el consumo nacional, pero el aumento del turismo ha favorecido que se conozca cada vez más entre los extranjeros; y gracias a la genética desarrollada por empresas como Rijk Zwaan, que cuentan con variedades de calibres más pequeños ideales para exportación, este segmento “está creciendo a un ritmo del 15-20% anual”, asegura Diego Maestre, Crop Coordinator de Melón y Sandía.

Bipolaridad y especialización

En lo referente a la comercialización existe una bipolaridad: por un lado, aumentan los calibres gordos por la venta ‘en mitades’ (en España), y por otro se reducen para obtener fruta pequeña destinada a la exportación.

En este orden de cosas, las casas de semillas orientan sus esfuerzos en buscar la diferenciación por vía de fruta de distintos colores (de piel y carne), soluciones para la industria, variedades con más consistencia para exportación… Y es que, la especialización está a la orden del día.

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