Los híbridos revolucionan la lechuga

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Progeny tiene una línea de desarrollo de variedades en España y ya las comercializa con éxito en EE.UU.

El sector de la lechuga está asistiendo a un proceso de cambio a nivel mundial. La necesidad de minimizar el impacto químico y reducir al máximo los costes de producción abocan a la mecanización de los procesos, y para ello se hace imprescindible un cambio de concepto en los materiales. En EE.UU., Progeny, (obtentora con 26 años de historia que copa el 33% de las ventas de iceberg en California), comercializa una “novedad mundial” que está revolucionando el mercado de la lechuga. “Somos la primera compañía en tener híbridos”, explica Pedro Alonso, director de Investigación y Desarrollo para EMEA en Progeny.

En Norteamérica ya están comercializando variedades híbridas de forma exclusiva con productores. “En EE.UU. se trabaja de forma diferente, siembra directa, trabajos más exclusivos y también se tienen genes patentados (algo que todavía no puede hacerse en Europa)”.

Desde hace cuatro años opera en España. Con mejora clásica están trabajando en dos objetivos. Por un lado, desarrollar materiales nuevos y localizar el calendario de cultivo para las variedades que se adapten a las condiciones del Mediterráneo, adaptando las más de 150 variedades que tienen en EE.UU. a las condiciones de cultivo de España. Y otra línea de trabajo de desarrollo son las variedades híbridas, que “realmente revolucionarán el mercado de la lechuga”.

Sobre esta última línea, Alonso explica que está “desarrollando tanto las líneas de mejora como el sistema de producción de semilla. La idea es producirla a un precio razonable que la haga sostenible”. Las ventajas que conlleva son numerosas: mayor producción (en Norteamérica obtienen como mínimo un 20-30% más de peso en las iceberg híbridas respecto a las no híbridas, y en romanas el diferencial es de hasta un 60% más de peso en las híbridas), lechugas de mayor tamaño, pared más gruesa (beneficiando a la IV Gama por su consistencia y crunch), más aguante en campo y tolerancias, y más uniformidad y precocidad. Pero sobre todo el desarrollo de la recolección mecánica, ya que el formato de los híbridos, con un pie más elevado y mayor número de hojas en la base, permite que la cabeza se dañe menos al meter maquinaria. En definitiva, ventajas que permitirán la mecanización total del proceso, de la siembra a la recolección, por la que pasa el futuro del sector.

En su centro de investigación de España, en Cuevas de Almanzora, ya tienen híbridos en campo, principalmente de romana e Iceberg, pero también de otros tipos que están testando y muestran su potencial. Su objetivo es convertirse en una “empresa de servicios”, tanto para productores como otras obtentoras.

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