‘Mochileando’

No todo el mundo conoce las artimañas para dormir a 100 metros de un oso negro americano y no ser atacado. Michael Brinkmann, el nuevo CEO de SanLucar, sí.
Michael Brinkmann

No todo el mundo conoce las artimañas para dormir a 100 metros de un oso negro americano y no ser atacado. Michael Brinkmann, el nuevo CEO de SanLucar, sí. Su pasión por la naturaleza le viene de niño, cuando veraneaba en una de las islas del mar del Norte cercana a Bremen, ciudad en la que nació en 1977.

Estudió Administración de Empresas y acabó su MBA en EEUU. Casado con una licenciada en ADE y doctorada en Emprendimiento, ambos comparten la misma afición. Su luna de miel, con mochila y tienda de campaña, duró tres meses recorriendo pueblos y rutas poco exploradas en Sudamérica, donde ver a un hombre blanco de 2,03 metros causaba sensación.

Michael es un hombre afable y cosmopolita, que ha vivido en Sudáfrica, California, Francia y ahora lleva cinco años en España. Cuando le entrevisté, acababa de llegar de unas vacaciones en Argentina con toda su prole de 3, 6 y 8 años, a los que también inculca su profundo respeto por el medio ambiente.

Nuestro punto de encuentro fueron las nuevas instalaciones de la empresa, que a mí me daban la sensación de haber sido diseñadas de acorde a la mentalidad del hombre que empezaba a entrevistar. Me hallaba en un edificio sostenible, con luz a raudales y persianas que se abrían o cerraban en función del recorrido del sol. Todo era blanco, grandioso y de enormes jardines verticales.

Desde allí, nos trasladamos a la Sierra Calderona a hacer la ruta que suele correr dos o tres veces a la semana, sino está de viaje.

¿Cuánto tiempo tarda en su recorrido matinal por estas montañas?

Normalmente salgo de casa a las 7:30 y mis cálculos son de unos 6 minutos o 6:30 por kilómetro porque es una zona rocosa. A las 8:15 sale el sol y diviso Valencia, el mar y la romana Sagunto.

Con tanto viaje, estoy segura de que ha vivido situaciones de peligro.

Quizá la peor situación la viví en Canadá, junto a mi mejor amigo, cuando tenía 20 y pocos años. Estábamos acampados en una isla a la que habíamos llegado en kayak, y me hice una gran corte en la mano con un hacha cuando trataba de cortar leña. La localidad más próxima estaba a unos cuatro días de distancia y, por otro lado, nos era imposible salir de allí sino remábamos los dos, y evidentemente yo no podía hacerlo. Tuvimos que permanecer en la isla varios días hasta que, a duras penas pude volver a remar. Todavía conservo aquella cicatriz.

Suelo ser precavido e intento conocer los peligros del lugar. He navegado en kayak en la Patagonia pero era muy consciente de que si volcábamos, unos minutos en el agua eran suficientes para morir de hipotermia, tal y como le sucedió a Douglas Tompkins, fundador de North Face.

¿Cuál es el truco para que no te ataque un carnívoro de 200 kilos como un oso?

Consiste en cambiarte la ropa con la que has cenado y dejarla, junto con la comida, en un árbol. El oso se acercará a por ella y te dejará dormir felizmente en tu tienda de campaña.

Supongo que si ahora viaja con sus hijos, sobrevalorará más los riesgos.

Por supuesto, pero eso no conlleva no llegar a sitios lejanos. Ahora, en Argentina, durante seis días, estuvimos en una región donde no teníamos conexión a internet ni electricidad. Vivíamos con la luz natural y a partir de las siete de la tarde utilizábamos un generador para poder cenar y ducharnos.

Dígame, ¿qué objeto es imprescindible en una mochila?

Una navaja suiza. Te puede salvar de muchas situaciones.

¿Qué se llevaría a una isla desierta?

A mi mujer y a mis tres hijos. Van todos en un pack. También algunas botellas de un vino alemán como el Riesling y algún vino tinto valenciano como Les Alcusses o cualquiera de las Bodegas Hispano+Suizas. (Risas)

¿Cuál es el punto más meridional del continente americano dónde ha llegado? ¿Y el lugar más alto?

He llegado a Punta Arenas en Chile, una localidad que está en el estrecho de Magallanes, donde conectan Pacífico y Atlántico, y tan sólo a unos 1.000 km. del continente antártico. Y el punto más alto fueron los 4.800 metros que se alcanzan en la ruta Salkantay hasta llegar a Machu Pichu y que cuesta 5 días y 4 noches y está catalogada como uno de los cinco mejores treks del mundo.

Mis nietos y los suyos, ¿conocerán los pingüinos de Punta Arenas o las ballenas de la Antártida?

Espero que sí, por el bien de la humanidad. Todavía estamos a tiempo de actuar para salvar el planeta.

¿Cuál es su libro de cabecera en este momento?

Es un libro de la escritora Susan Abulhawa, titulado ‘Amaneceres en Jenin’, que narra la historia de una familia palestina. El año pasado hicimos un viaje a Israel y Palestina y me interesa conocer el conflicto desde ambos puntos de vista. Está un poco en la misma línea que ‘Cometas en el cielo’ de Khaled Hosseini, que narra la invasión soviética de Afganistán, y que también me gustó mucho.

Su altura le hace un candidato perfecto para el baloncesto.

Aunque he jugado al basket, mi deporte favorito es el voleibol y ahora puedo practicarlo en la playa de La Malvarrosa. Todo tiene ventajas y desventajas: con mi profesión, ser tan alto implica pasarlo mal en los aviones o pedir camas sin cabezal en hoteles, o si no queda otra, dormir en diagonal. (Risas)

¿Qué suele hacer los fines de semana?

Principalmente me dedico a disfrutar de la compañía de mi mujer y mis hijos. Los niños tienen unas agendas sociales muy ocupadas con los parques de bolas, los cumpleaños, etc. Si podemos nos escapamos hacia cualquier lugar de Teruel. Y también tenemos muchos amigos que nos visitan o visitamos. Somos muy activos, no solemos aburrirnos.

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