¿Sin solución para el melón?

El cultivo sigue descendiendo en Almería, mientras la sandía corre el riesgo de morir de éxito

“Lo que está pasando con el Galia en Almería es un problema. La gente ha dejado de consumir”. Al hablar con cualquier casa de semillas sobre la evolución del melón en los últimos años en la provincia, la respuesta se repite. La falta de sabor y ‘comida’ (el término con el que se conoce coloquialmente a la sensación que deja en boca la fruta al morderla), son el principal obstáculo que han encontrado los productores. Y aunque las obtentoras intentan hacerle frente, está claro que aún no han sabido dar con la clave. El mercado prácticamente se ha perdido, tanto en Galia como en Amarillo. El Cantaloup podría seguir sus pasos, y el Piel de Sapo es el único que se ‘salva’, por así decirlo, ya que sigue teniendo su reducto tradicional en la zona más occidental del Poniente almeriense. No se trata de una impresión, es una realidad constatada por cifras. Según la consejería de Agricultura, este año la superficie de cultivo de melón seguirá disminuyendo y descenderá un 8% respecto al ejercicio anterior, pasando de 2.220 hectáreas a 2.042. A nivel de volumen, en 2016/17 se superaron las 93.500 toneladas, un 3% menos que en la campaña precedente, con un valor comercial de 39,5 millones de euros, y este año volveremos a ver un nuevo descenso a tenor del descenso de la superficie cultivada.

Pero si esa es la cruz, la cara de la moneda en las frutas de agua sigue siendo la sandía. El gran trabajo llevado a cabo por el sector, con variedades de calidad y sabor que no defraudan, y el corte en el momento idóneo, han supuesto un espaldarazo para esta fruta de verano que vive un momento ‘dulce’ desde hace varias campañas. Este año la superficie dedicada al cultivo se ha incrementado un 3% en Almería, pasando de 8.940 hectáreas a 9.208. En el ejercicio 2016/17, se superaron las 558.000 toneladas de producción, un 4,8% más que la campaña precedente, con un valor comercial de más de 170 millones de euros.

También los datos de consumo ratifican la hegemonía de la sandía respecto al melón. Según el informe Alimentación en España 2017 elaborado por Mercasa, en 2016 el consumo de sandía en los hogares ascendió a 380,7 millones de kg y 8,7 kg per cápita, frente a los 370,3 mill. kg y 8,4 kg per cápita del melón. En conjunto, ambas coparon el 10,7% del gasto total en frutas frescas (15,1 € por persona).

Pero ojo, conviene no lanzar las campanas al vuelo. Urge una planificación detallada si el sector no quiere verse a abocado a una ‘burbuja’ que explote tirando por tierra todos los avances realizados en la última década. El año pasado las empresas vieron cómo caían en picado las cotizaciones debido al incremento de la superficie y el solapamiento de producciones derivado de los malos cuajes. Vistas ya las ‘orejas’ al lobo, ¿echarán a tiempo el freno las empresas?

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