Limitar el calentamiento global a menos de 2°C para 2050 requiere una reducción sustancial de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) (Karlsson et al., 2020). Las actividades logísticas son reconocidas como importantes contribuyentes a las emisiones de GEI, representando el 13% de las emisiones globales (Waltho et al., 2019).
En el caso de las emisiones de GEI de los Envases Reutilizables de Transporte (ERTs), según un estudio realizado por la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático (Bala y Fullana, 2017), el 38.1% del impacto está relacionado con la fase de transporte. Esta fase incluye el transporte de la caja al envasador, el transporte desde el centro de envasado al centro de distribución, la entrega y devolución desde el centro de distribución a la tienda, el envío y devolución al centro de lavado, y el transporte al final de vida útil. Entre estas fases, el transporte desde el centro de envasado al centro de distribución (14.5%), el envío y devolución al centro de distribución (11.7%), y el envío y devolución al centro de lavado (11.1%) tienen el mayor impacto (Figura 1).
Figura 1: Distribución de las emisiones de GEI en las diferentes fases de transporte en el ciclo de vida de las ERTs (%)
En este contexto, es fundamental considerar la logística verde, que consiste en la medición sistemática, el análisis y la mitigación de los impactos ambientales de las actividades logísticas. Los esfuerzos para mitigar estos impactos incluyen la reducción del uso de fuentes de energía no renovables y las emisiones asociadas, como las partículas y los gases de efecto invernadero.
Algunas soluciones tecnológicas incluyen la transición de flotas de vehículos de diésel a sistemas de propulsión alternativos y la mejora del embalaje mediante la sustitución de cajas de cartón por contenedores reutilizables.
Además, optimizar la planificación y ejecución del movimiento de mercancías juega un papel crucial (Blanco y Sheffi, 2017). McKinnon et al. (2010) discuten la logística verde en términos de utilizar el transporte multimodal de carga, utilizando el ferrocarril para largas distancias y la carretera para distancias más cortas.
Los avances tecnológicos en camiones y furgonetas incluyen el rediseño de vehículos para maximizar la capacidad de carga, especialmente si se relajaran las restricciones de tamaño y peso. Otras medidas implican la mejora de motores y sistemas de escape, como los turbocompresores para recuperar calor de los gases de escape, y la integración de tecnología híbrida.
En este sentido están trabajando las empresas que forman parte de ARECO, buscando constantemente soluciones para optimizar la logística con el objetivo de reducir emisiones, minimizar el impacto ambiental y avanzar hacia la sostenibilidad
































































































