Conjura de circunstancias

En mis 25 años como periodista agroalimentaria, me he dado cuenta de que nunca había asistido a un otoño-invierno como el que se avecina.
cabra

Y me refiero a que, como igual escribo sobre la evolución del cítrico que sobre la campaña de manzana, he observado que todas, absolutamente todas las producciones irán a la baja. Da igual en la que te fijes: patata, kaki, aguacate, etc.

Todo ello en un contexto inflacionario, que intenta atajarse a parches y que, de momento, no se consigue. Sin ser yo economista, pero utilizando el sentido común, me atrevo a decir que la inflación se ataja en origen. Es decir, si los precios de los alimentos suben desmesuradamente (y eso que no se han repercutido todas las subidas y el primer escalón soporta lo peor), habrá que actuar sobre la subida de aquellos insumos que están en el origen: fertilizantes, factura energética procedente del riego, factura energética del almacenamiento en cámaras.

No existe una sola empresa agro en este país que no haya visto como su factura energética se triplica o cuadruplica.

En esta secuela de perturbaciones socioeconómicas, primero la recuperación pandémica, después la guerra y ahora la crisis energética se sigue fraguando una estela de desajustes que han desembocado en proposiciones varias como una cesta de la compra básica por 30 euros que, de momento, ahí ha quedado, en su propio debate y en escasas iniciativas.

Hay, además dos hechos nada favorables que se suman a esta conjura. Uno en el plano internacional: el mayor comprador de frutas y hortalizas españolas, Alemania, entrará en pocos meses en recesión y ya se sabe que, si estornuda la gran locomotora, algo nos llegará. Me temo que mucho, porque algunos supers germanos ya han dejado de lado alguna referencia bio para sustituirla por categorías esenciales, léase patatas. El mismo Ministerio germano está haciendo sugerentes campañas de promoción de sus manzanas, no solo como una medida más sostenible, sino más económica.

Y ya en el ámbito nacional, dentro de tres meses nos llegará un nuevo varapalo, cuando entre en vigor una legislación restrictiva y estúpida para que las frutas y hortalizas, en unidades de peso inferior a 1,5 kilos, estén en el lineal sin ningún tipo de embalaje. Ya veremos cómo se adaptan las empresas comercializadoras y los propios supermercados porque de momento, nadie tiene ni idea. Ni siquiera sus propios ideólogos, léase, los políticos de turno.

Nos jugamos la alimentación y las empresas agroalimentarias españolas no pueden estar en números rojos o acercarse a ellos. ¿Que existe más importante que las cosas del comer? Obviamente la salud, que está íntimamente ligada con lo que comemos.

Pero todo en estas líneas no va a ser negativo. Estamos en vísperas de Fruit Attraction y la feria madrileña, con récord de expositores extranjeros, ya mira de tú a tú a Fruit Logistica. Así que, desde estas líneas, os deseo a todos muchos contactos, muchos inputs, mucho diálogo y lo mejor de lo mejor, de persona a persona.

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