“El sector puede crecer a doble dígito si lo hacemos bien”

La presentación del primer ‘Pulso del Sector de Frutas y Hortalizas’ de AECOC abre nuevos interrogantes sobre el futuro de la cadena hortofrutícola. De ello hablamos con Enrique de los Ríos, presidente del Comité de Frutas y Hortalizas y director general de UNICA
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¿Cuál considera que es el dato más relevante del estudio y qué lectura hace desde su doble papel como presidente del Comité y gerente de UNICA?

El estudio señala un crecimiento del 4,5% en el sector del Gran Consumo, en parte por el aumento del consumo (+6% de volumen en el caso de las verduras) y también por el aumento del valor. Para mí, lo más positivo es el aumento de los kilos vendidos, aunque seguimos muy por debajo del plato Harvard, estamos en el 30 y algo por ciento, aún lejos del 50%. Aunque la tendencia general era a la baja, seguimos exportando un poco más. Después del COVID, del Brexit, de Trump… el sector ha demostrado resiliencia. Es un mensaje de esperanza: hay que seguir trabajando. El sector tiene capacidad para crecer a dos cifras durante 5 años si hacemos bien las cosas.

¿Qué riesgos y oportunidades visualiza en el actual contexto político y comercial?

Europa sigue siendo un mercado estable y eso nos salva. Almería, Murcia o Granada exportan cerca del 80%, así que la oportunidad está clara. Los riesgos geopolíticos como los aranceles de Trump nos afectan, pero algo menos. Hay otros aspectos como la nacionalización del consumo o el incremento de costes que pueden ser muy relevantes.

¿Qué opinión le merece el acuerdo Unión Europea-Mercosur?

Mercosur, con prudencia y va por familias. Depende del producto. Afecta menos a productos de hoja y hortalizas frescas, más a frutas como melón o cereza. Yo creo que la Unión Europea en general tiene que hacerse revisar el tema del intercambio con otras zonas. No puede ser que la agricultura sea siempre la moneda de cambio, quizás porque no hacemos suficiente lobby comparado con otros sectores. Si abrimos fronteras, que sea en igualdad de condiciones. Si no, podríamos desaparecer del lineal y se limitaría nuestra soberanía alimentaria. Estaremos vigilantes.

El sector se queda de la hiperregulación. ¿Cuál es, a su juicio, la normativa que más está afectando a la competitividad?

Aunque la sostenibilidad es absolutamente necesaria, ha habido una serie de normativas con las que se les ha ido la mano. Hay que dejarla ‘pelada’ de ideología y cargada de ciencia. Lo del plástico es el ejemplo más claro. Si se recicla bien, puede ser más sostenible que otros materiales y en algunos usos aún no hay sustituto que no empeore la cosa.

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En otros aspectos de la vida somos súper tolerantes con el plástico, por ejemplo, si compras jamón te viene cada loncha separada y, sin embargo, en fruta y verdura tenemos el foco encima. Hay que tener sentido común y pensar en el desperdicio alimentario y la seguridad. Yo soy partidario de hacer las cosas siempre y cuando exista una alternativa y no actuando por una reacción o por un motivo político o ideológico.

El sector creció un 5,3% en volumen y un 11 en valor el primer cuatrimestre. ¿Este repunte del consumo marca un cambio de tendencia sostenido o es coyuntural?

Es coyuntural, pero se nos han puesto los vientos de cola y el sector debería aprovecharlo, empoderando a asociaciones, cooperativas, instituciones, FEPEX, AECOC… y gastando en marketing y lobby para que se convierta en tendencia. Si le va bien al sector, le va bien a todo el mundo, porque la gente gana en salud, y es soberanía alimentaria para Europa.

¿Qué papel está jugando el consumo interno en esta recuperación?

España, que antes era casi mercado secundario, se ha convertido en un valor de primerísimo orden. La distribución nacional, con cadenas como Mercadona, Lidl o los supermercados regionales, han apostado por lo local y están innovando. Tienen al mayor productor europeo en casa y nos conminan a seguir su ritmo, lo cual es positivo para todos.

¿Hay alguna industria que sea para usted un referente?

Si hablamos de modelos, las empresas de ultraprocesados son brillantes en marketing y lobby. Son auténticas máquinas de coger commodities agroalimentarios baratos y convertirlos en productos valiosos, de hecho, tienen el 50% de la cesta de la compra en valor. Agrupan esfuerzos, van coordinados a los ministerios, hacen campañas comunes. Han logrado que un producto malo nutricionalmente se perciba como bueno. Deberíamos copiar su manera de actuar ya que nosotros, además de un relato, tenemos un dato.

¿Qué estrategias habría que adoptar para revertir la baja presencia de fruta y verdura en la dieta de la Generación Z y la Alfa?

Hay jóvenes que rechazan la fruta y verdura casi por ideología, lo identifican con su identidad. Para cambiar esto, necesitamos educación, marketing y lobby. La ley del Ministerio del Consumo ha sacado de los colegios los productos ultraprocesados. Si lo hubiésemos tenido que hacer con educación, hubiésemos tardado 30 años. Tenemos que hacer lobby porque no puede haber vending de ultraprocesados en una universidad o en un hospital. Tenemos que ser tan atractivos como la competencia y construir buenos relatos con buenos datos.

¿Está el sector aprovechando suficientemente la innovación para conectar con los nuevos hábitos de consumo?

Nos queda mucho por hacer. En innovación genética estamos muy activos, pero en la última milla, en cómo llega al consumidor, estamos estancados. Los lineales de los supermercados no han cambiado en 20 años. Hay que innovar más y estar atentos a los cambios del futuro.

¿Qué papel debería jugar la marca España en el liderazgo hortofrutícola europeo?

España debe ejercer liderazgo en producción y lobby en la UE, pero sin obsesionarse con poner la bandera en todos los productos. Hay productos donde la marca país funciona, pero lo importante es casarse con el cliente y ganar posición en el lineal. No es cuestión de guerra de banderas, aunque miro con envidia a otros países donde poner su bandera en un producto no es un hándicap según las zonas.

¿Cuáles deberían ser las prioridades del Comité de Frutas y Hortalizas de AECOC?

Aumentar el consumo y valor de frutas y verduras trabajando productores y distribución juntos. Es un foro único donde se habla con libertad y transparencia. Hay que seguir así, pero apretando más, profundizando en la colaboración y viéndonos todos como socios, no como competidores o enemigos. Soy muy optimista con el sector. Tenemos viento de cola, oportunidades en innovación, seguridad alimentaria, sostenibilidad… y debemos subirnos al tren con mayor tamaño comercial, cooperación, marketing y lobby. Es lo que necesita el sector y el ser humano.

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