Europa abre camino a la investigación transgénica

La Unión Europea se plantea favorecer la investigación de alimentos transgénicos a raíz de la creciente crisis alimentaria derivada de la invasión a Ucrania. Actualmente los transgénicos cuentan con muchas limitaciones en territorio europeo, pero esto podría cambiar en los próximos años.

A raíz de la creciente crisis alimentaria derivada de la invasión a Ucrania, la Unión Europea se plantea favorecer la investigación de algunas técnicas de investigación con transgénicos. Hasta la fecha, los transgénicos han sido motivo de rechazo por parte de la administración europea, con grandes limitaciones en las ventas y cultivos de los organismos genéticamente modificados, sobre todo los transgénicos.

Respecto a Ucrania, algunos analistas valoran que el volumen de cereales que se encuentra retenido en el país sobrepasa las 20.000 toneladas de grano. La situación se complica a medida que pasan las semanas, ya que Putin se hace fuerte en las zonas ucranianas con acceso al mar. Precisamente, son ubicaciones estratégicas para el transporte de cereales en cargueros por sus grandes volúmenes. La Unión Europea sigue estudiando la posibilidad de abrir corredores por tierra a través de los países vecinos para sacar el cereal, asunto harto difícil por vía ferroviaria.

De esta forma, lnglaterra está preparando un proyecto de ley para eliminar obstáculos en el cultivo y desarrollo de alimentos modificados genéticamente. Gracias al Brexit, el país británico ha tomado la delantera a la hora de afrontar esta polémica cuestión. A su vez, la propia Comisión Europea se plantea seguir los pasos de Inglaterra y aceptar dos técnicas de modificación genética como son la mutagénesis dirigida y la cisgénesis. Para 2023 se espera que exista una propuesta legislativa firme sobre la mesa. 

Despenalizar la investigación y el avances de los alimentos transgénicos podría suponer una vía para mejorar la adquisición de diferentes tipos de alimentos, sobre todo de cereales, en vista de las actuales y futuras restricciones derivadas de la invasión a Ucrania. Por otro lado, la subida de precios en los supermercados parece ser un claro indicativo de la necesidad existente de grandes cambios. 

En España, por ejemplo, el precio de la cesta de la compra ha subido un 10% de media y se calcula que, de seguir así, en 2022 cada hogar gastará 500 euros más en productos básicos que el año anterior. La llegada de transgénicos a nuestros supermercados no será inmediata, pero al menos podría permitir equilibrar la balanza en este sentido, volviendo a permitir un acceso justo e igualitario a ciertos alimentos por parte de la población.

Los defensores de los organismos genéticamente modificados y transgénicos aseguran que su implantación puede resultar de gran ayuda para reducir la dependencia a fertilizantes, mejorar las propiedades nutricionales y evitar el desarrollo de ciertas plagas. En este sentido, algunas entidades agrícolas no son tan favorables: “Los transgénicos no van a solucionar el hambre en el mundo. De hecho, han provocado problemas medioambientales. En Estados Unidos, por ejemplo, han aparecido especies vegetales problemáticas como malas hierbas al trasladarse los genes a las variantes silvestres y generar en ellas resistencia. No podemos trabajar contra la naturaleza porque la naturaleza siempre se adapta, y si lo que queremos es una agricultura más sostenible y menos dependiente de los elementos químicos tenemos que trabajar a su favor”, defiende Carlos Mateos, responsable técnico de semillas de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

TE PODRÍA INTERESAR
  • ANECOOP: ‘El agua es vida’

  • Últimas noticias

    Newsletter fruittoday

    Cada miércoles en tu email las noticias más destacadas de la semana hortofrutícola