“Los nuevos materiales deben ser sostenibles, pero económicamente viables”

La ciencia avanza a pasos agigantados y presenta soluciones con materiales más sostenibles, pero el quid de la cuestión está en que sean rentables para que el mercado los materialice
aimplas

De estas y otras cuestiones nos habla Lorena Rodríguez, responsable de Packaging en AIMPLAS para conocer las últimas novedades en packaging sostenible para frutas y hortalizas.

¿En qué tipo de soluciones trabaja hoy en día AIMPLAS, y en concreto las más cercanas al sector de frutas y hortalizas?

El sector del envase debe avanzar en línea con el modelo de la economía circular, lo que supone apostar por alternativas como los materiales reciclados y reciclables, por los productos reutilizables y, en el caso de las fruta y hortalizas es destacable la apuesta por materiales procedentes de fuentes renovables como pueden ser los residuos del propio sector. En este sentido, nuestro objetivo pasa por buscar alternativas viables para sustituir materiales provenientes de fuentes fósiles a renovables, con el propósito de ocasionar un menor impacto medioambiental.

Es un proceso complejo porque en la actualidad los materiales que obtenemos en los procesos de valorización de residuos agroalimentarios no poseen unas propiedades mecánicas y barrera adecuadas para la protección y envasado de frutas y hortalizas, por lo que deben ser combinados con otros materiales para asegurar que los nuevos envases proporcionen la misma vita útil al producto que con el envase convencional basado en fuentes fósiles.

¿Vivimos un momento de transición en cuanto a materiales plásticos se refiere?

Sí, absolutamente. Nosotros desarrollamos y mejoramos los materiales para que realmente puedan ser una sustitución a los convencionales. Insisto en la palabra ‘realmente’, porque cuando hablamos de sostenibilidad no solo hablamos de la parte medioambiental. Si el cambio de un material implica un incremento en el precio, el mercado no será capaz de asumirlo y, por tanto, no llegará al mercado. Aquí radica la complejidad de los cambios. Al proponer una sustitución, ese cambio debe ser sostenible económica y socialmente.

¿Me puede adelantar las innovaciones más importantes referentes a frutas y hortalizas?

Una de las de mayor éxito es un envase de guacamole hecho con los residuos del propio aguacate. Se trata del proyecto Guacapack, realizado de forma conjunta con la firma de envases ITC y la Universidad de Alicante. El proceso, a grandes rasgos, consiste en extraer compuestos activos, polifenoles y almidón de los residuos de la fruta, para con ellos obtener envases barrera inyectados. También hemos conseguido mallas para judías o ajos hechas exclusivamente de residuos agrícolas.

¿Valorizar los residuos agrícolas es una opción sostenible?

Sí, es una alternativa sostenible medioambientalmente y las empresas hortofrutícolas están muy interesadas. Se pueden transformar grandes cantidades de residuos en materiales de alto valor añadido, incluidos los rastrojos del campo y no solo para aplicaciones de envases, sino para tuberías de riego o film de invernadero.

¿Qué se debe hacer para avanzar de verdad?

Se pueden conseguir materiales más sostenibles, pero necesitamos que haya una industria detrás que respalde las iniciativas y las implemente. El quid de la cuestión es el dinero: si existen soluciones más baratas, la industria va a seguir esta estela por mucho que los científicos aporten soluciones más sostenibles.

 

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