Los puertos de Valencia, Barcelona y Algeciras, en alerta

Los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona preparan planes de contingencia ante la avalancha de contenedores que llegarán en los próximos días

Se estima que unos 65.000 contenedores se encuentran camino de puertos españoles tras el rescate del Ever Given.

Será a partir de la semana que viene cuando el tránsito en los puertos españoles sufra el mayor volumen de llegadas. Ante esta situación excepcional, los puertos más afectados se preparan con planes especiales.

Puerto de Valencia

El puerto de Valencia sumará a los 4.000 contenedores diarios que gestiona en su actividad normal en la zona de Suez, otros 20.000 o 25.000 contenedores. Para atender esta llegada masiva ha diseñado un plan de contingencia que incluye la ampliación del horario de las terminales a partir del 13 de abril, así como la coordinación con los agentes aduaneros y las empresas portuarias y transportistas para digerir de la manera más eficiente posible el incremento de llegadas, según declaraciones del presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Aurelio Martínez.

Al problema acontecido en el canal de Suez se añade otro que viene produciéndose desde hace meses, el incremento de la demanda de contenedores en los puertos norteamericanos, que está provocando una acumulación de contenedores vacíos allí, necesarios para otras áreas exportadoras.

Esa circunstancia ha encarecido los precios de los fletes, que en momentos determinados pueden multiplicarse por seis o siete.

Las mercancías más afectadas para la Comunitat Valenciana son las exportaciones de azulejos hacia Oriente Medio y Asia, y las agroalimentarias que van a Emiratos Árabes y Sudeste asiático, y en importaciones, componentes del automóvil y producto agroalimentario no fresco procedente de Asia, así como materias primas como el petróleo y el gas, según ha destallado el director de Economía y Análisis de la CEV, Ricardo Miralles.

Ha señalado que el impacto en las empresas valencianas no ha sido grave por el momento, pero ha advertido del «cuello de botella» que se producirá en el puerto de Valencia cuando comiencen a llegar los barcos que estaban en el bloqueo y aquellos que han variado su ruta por el cabo de Buena Esperanza, que supone diez días adicionales.

Miralles se ha referido también al problema del encarecimiento de los fletes, que repercute en el precio de exportación e importación, y a la disponibilidad de contenedores vacíos para preparar la carga.

Ha asegurado que tanto la pandemia como el bloqueo del canal de Suez deben hacer reflexionar sobre la dependencia de suministros de países más lejanos, ya que cualquier incidente rompe la cadena de suministros, y también sobre el modelo productivo en relación a la capacidad de almacenamiento y proximidad de la producción.

Miralles ha destacado la urgencia en disponer de un puerto valenciano ampliado (acceso norte) y mejor conectado (corredor mediterráneo) para una mejor competitividad en el circuito del comercio internacional y para que siga siendo el puerto líder del Mediterráneo en tráfico de contenedores

Puerto de Barcelona

Por su parte, el puerto de Barcelona también trabaja en su propio Plan de Contingencia para dar respuesta al incremento de tráfico que se producirá cuando lleguen los barcos durante las próximas semanas.

Actualmente, el Puerto de Barcelona tiene 7 servicios marítimos semanales con diferentes destinos asiáticos que pasan por el Canal de Suez.

La llegada de estos barcos en pocos días provocará, previsiblemente, un aumento de las operaciones de carga y descarga en las terminales portuarias, especialmente en las de contenedores.

El Plan implica a los diferentes actores de la Comunidad Portuaria de Barcelona -armadores, terminales, estibadores, prácticos, remolcadores, amarradores, etc.- y de la cadena logística -operadores logísticos, transporte terrestre, transporte ferroviario, etc.-.

La presidenta del Puerto de Barcelona, ​​Mercè Conesa, ha manifestado que “es en estos episodios puntuales cuando se demuestra la capacidad de respuesta y la fiabilidad del Puerto de Barcelona. La profesionalidad de las personas que trabajan en nuestro puerto y la tarea de modernización y digitalización que ha estado realizando la Comunidad Portuaria de Barcelona durante los últimos años, sumado a unas infraestructuras potentes y unas conexiones terrestres y ferroviarias cada vez más eficientes, nos permiten encarar estos retos con la seguridad que vamos a ofrecer el mejor servicio a nuestros clientes y usuarios”.

Jordi Espin Vallbona, secretario general de Transprime, la asociación española de empresas cargadoras, y policy manager de transporte marítimo en el European Shippers’ Council, explicó que un carguero tarda unos seis días en llegar a España desde que sale del canal, por lo que se podría empezar a notar un aumento en el tráfico en los puertos españoles a partir de la semana que viene.

A ello se debe sumar los que finalmente decidieron hace tres o cuatro días dar la vuelta y llegar a Europa a través del Cabo de Buena Esperanza, que estarían llegando a las costas españolas por las mismas fechas.

Puerto de Algeciras

En esta misma situación de espera del tráfico de buques se encuentra el Puerto de Algeciras, uno de los principales en España y solo por debajo de Valencia en volumen de contenedores. Aquí hay 1.770 estibadores fijos y 400 eventuales, que trabajan las 24 horas en cuatro turnos. Entre las dos terminales del puerto suman 24 grúas.

Tanto en Valencia como en Algeciras, los portacontenedores grandes tienen prioridad. Los trabajos de descarga dependen de varios factores, pero no suelen tardar más de 36 horas.

«En una semana normal de trabajo, sin muchos altibajos, la media de contenedores que se mueven en el puerto gaditano ronda los 60.000 a la semanaasí que la estiba está preparada para lo que venga», señalan desde la autoridad portuaria.

«Esta aglomeración se traducirá en cuellos de botella, porque no habrá suficientes camiones para dar salida a tanta mercancía en tan poco tiempo. Las terminales se llenarán y habrá falta de espacio para el almacenamiento y colas de espera. Hay que tener en cuenta que el jueves empiezan las celebraciones de Semana Santa y las terminales cierran, por lo que lo peor llegará entre el lunes y el martes. Los puertos españoles van a pasarlo mal estos días», explica Ávaro Partida, responsable comercial de Partida Logistics.

Se espera, por tanto, un colapso en las operaciones de tramitación aduanera, retrasos importantes en las llegadas de mercancías y tensión entre importadores y exportadores, sobre todo en las operaciones en las que se incluyan mercancías perecederas, como son las frutas y hortalizas. «¿Quién se hará cargo de los sobrecostes? «No creo que la situación se normalice antes de dos semanas», avanza el responsable comercial de esta compañía.

Saltarse los puertos españoles

Espin, de Transprime, indica que más que los retrasos por el bloqueo del Suez, el problema es el «apagón informativo» al que las navieras someten a las empresas cargadoras, que no tienen manera de saber dónde está exactamente su contenedor.

Otro asunto en el que, a día de hoy, no hay datos es si las navieras van a reprogramar o no sus escalas en los puertos españoles. Una potestad (llamada blank sailing en el sector) que permite a estas empresas saltarse algunos puntos en su ruta para compensar los retrasos que hayan tenido, y que ahora se prevé sea usada para minimizar el efecto de seis días detenidos a las puertas del canal. «Tienen que informar cómo van a reprogramar, y aquí también hay un apagón informativo», comenta.

Cuando un barco sale, explica Espin, tiene una programación sobre cuándo va a llegar a cada puerto en su ruta. «Pero a veces y sin que sea culpa de las navieras, hay retrasos, porque haya problemas en un puerto, se estropee una grúa o haya mal tiempo. Si un barco sale de China a Róterdam con 30 paradas en su trayectoria, que son muchas, si no se cumple el horario programado van acumulando retrasos». Al final, la naviera decide saltarse algunos puertos para llegar a tiempo al destino principal.

En los últimos dos años, estima, las navieras han reprogramado y cancelado hasta un 20% de sus escalas. «Priorizan algunos puertos que, por la carga que llevan, son más importantes, y evitan otros».

Las consecuencias en abril y mayo

Sin embargo, lo que más preocupa a las empresas cargadoras «es la segunda ola de este tsunami, que va a ocurrir en el mes de abril y mayo», agrega Espin. Las cargadoras se preparan para que, después del agolpamiento de barcos, se produzca en abril y mayo una contracción de la oferta de transporte de hasta un 30%.

Y es que, tras el colapso por la reapertura por el canal, Transpime teme que las navieras limiten la salida de buques durante abril, mayo e incluso junio, para compensar las pérdidas por el tiempo que estuvieron detenidas. «Es como cuando estás esperando el autobús», ejemplifica Espin. «Si no circulan autobuses porque está el tráfico cortado, van a venir seis de golpe, pero después vas a tener que esperar mucho a que pase otro».

Tampoco sobre esto hay mucha información por parte de las navieras, poniendo en aprietos a los exportadores españoles, que tendrán que pensar en modos alternativos para llegar a Asia, ya sea por aire o por tren a través de la nueva Ruta de la Seda. Opciones que son más caras que el barco.

Espin cree que las navieras deberían actuar de una forma responsable e invertir para que una posible contracción en la oferta no afecte tanto a los clientes.

«Deberían invertir para que los efectos de contracción que pudiera haber a partir de abril, mayo o junio sean los mínimos», señala. «Si no lo hacen, querrá decir que aún están enfocadas solo en ganar dinero; si lo hacen, darán buen servicio a sus clientes».

Frutas y hortalizas

Las exportaciones españolas de frutas y hortalizas al continente asiático no representan grandes volúmenes en estas fechas, tratándose principalmente de algunos tipos de hortalizas de hoja, cítricos y, en menor medida, berries. Por tanto, la afectación directa en los envíos ha sido poco representativa en general para el sector. No obstante, aquellos envíos marítimos realizados hace dos semanas o antes de que el buque Ever Given quedara atravesado en el canal de Suez, llegarán a sus destinos con un retraso de entre diez y quince días, por lo que la calidad de los productos quedará comprometida.

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