El último episodio, provocado por el tifón Saudel, obligó a suspender las operaciones en terminales estratégicas como Shanghái y Ningbo-Zhoushan. Se trata de la tercera paralización de este tipo en apenas tres meses, después de los efectos causados anteriormente por los tifones Bavi y Dolphin.
Según un informe publicado por Supply Chain Digital, alrededor de 4,3 millones de TEU permanecen bloqueados en distintos puntos de la red marítima mundial, una cifra equivalente aproximadamente al 12,6% de la capacidad global de la flota de contenedores.
Más de la mitad de este volumen se concentra en el norte de Asia, especialmente en aguas chinas, donde terminales como Yangshan y Waigaoqiao han tenido que reducir o suspender temporalmente sus operaciones.
Los retrasos se acumulan entre temporal y temporal
La sucesión de fenómenos meteorológicos está dificultando la recuperación de la actividad portuaria. En algunas zonas, un nuevo temporal ha llegado antes de que el sistema logístico hubiera conseguido absorber los retrasos generados por el anterior.
En la provincia de Zhejiang, donde se encuentra Ningbo, esta situación ha provocado esperas prolongadas para numerosos buques y una acumulación de cargas pendientes de entrada o salida.
La congestión no responde únicamente a las condiciones meteorológicas. Distintos especialistas del sector marítimo apuntan también a la elevada utilización de la capacidad portuaria y logística, que deja un margen limitado para absorber cierres inesperados.
Aunque las terminales continúan invirtiendo en infraestructura, el crecimiento de la capacidad no siempre avanza al mismo ritmo que la demanda de transporte. Cuando las instalaciones trabajan próximas a su límite, una interrupción temporal puede generar retrasos que se prolongan durante semanas.
Las navieras modifican escalas y rutas
Los efectos comienzan a extenderse más allá de Shanghái y Ningbo. Algunas navieras han optado por cancelar o modificar escalas para evitar largas esperas, mientras que también se registran mayores demoras en puertos como Shenzhen y Hong Kong.
La congestión añade presión a otros puntos de la red logística internacional y obliga a importadores y exportadores a gestionar reprogramaciones de cargas, cancelaciones de salidas y posibles sobrecostes logísticos.
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Para las empresas que dependen del transporte marítimo, la evolución de las próximas semanas será especialmente relevante, ya que la temporada de tifones todavía puede generar nuevas interrupciones en algunos de los principales nodos portuarios asiáticos.
Una cadena logística con poco margen ante las interrupciones
La situación vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de una cadena de suministro diseñada durante años para maximizar la eficiencia y reducir costes.
El elevado nivel de utilización de buques, terminales e infraestructuras permite optimizar costes en condiciones normales, pero también reduce la capacidad de respuesta cuando se producen fenómenos meteorológicos extremos u otras interrupciones.
La acumulación de cierres en China muestra cómo una incidencia localizada en algunos de los mayores puertos del mundo puede trasladarse rápidamente al resto de la red marítima y afectar a los calendarios de importación y exportación internacionales.
















































