Hace dos meses advertimos públicamente de lo que iba a ocurrir. No hicieron caso, y hoy miles de agricultores están pagando las consecuencias de una gestión absolutamente inaceptable.
Llevamos más de dos meses comercializando el Plátano de Canarias por debajo de los costes de producción. Las pérdidas acumuladas son millonarias y muchas explotaciones están ya al límite de su capacidad económica. Mientras, los seis dirigentes de las OPP que integran ASPROCAN continúan en sus poltronas como si nada hubiera ocurrido.
Ya no sirven las milongas sobre el mercado. Todos sabemos que en verano disminuye su consumo y aumenta la competencia de otras frutas. Precisamente por eso, quienes cobran y ocupan cargos para dirigir el sector tienen la obligación de anticiparse y actuar antes de que el agricultor esté arruinado, no dos meses después.
El Decreto 48/2018 es claro: las OPP deben garantizar que la producción se planifique y ajuste a la demanda, tanto en calidad como en cantidad, y trabajar con previsiones de recolección. Desde el nacimiento del racimo hasta su cosecha transcurren entre doce y catorce semanas. Si no existe información suficiente para anticipar la producción, no hay planificación; y si existe y no se utiliza a tiempo, estamos ante un gravísimo fracaso de gestión.
Las medidas para reducir los envíos llegaron tarde y siguen siendo insuficientes. El resultado son pérdidas millonarias para los productores. Otra cuestión exige una explicación inmediata: mientras el agricultor cobra precios ruinosos, el consumidor sigue pagando prácticamente lo mismo por nuestro plátano. ¿Dónde se queda el enorme diferencial entre lo que paga el consumidor y lo que recibe el productor? Tenemos derecho a conocer cómo se forma ese precio y qué márgenes y costes soporta cada eslabón de la cadena.
NOTICIA RELACIONADA: Desplome del precio de Plátano de Canarias
Cuando un agricultor se equivoca, pierde su dinero y puede perder su explotación. Cuando lo hacen quienes dirigen el sector, también paga el agricultor y ellos continúan en sus puestos. ¡Ya está bien!
Los dirigentes de las seis OPP y ASPROCAN deben asumir responsabilidades. Si después de este desastre siguen siendo incapaces de planificar seriamente la producción, ordenar la oferta y defender la renta de los productores, deben dimitir y dejar paso a otros. Un cargo no puede servir para cobrar y, cuando fracasa la gestión, llorar como una plañidera y esconderse detrás del mercado.
También existe responsabilidad política. El consejero de Agricultura, Narvay Quintero, no puede seguir mirando hacia otro lado. Su Consejería debe controlar el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el Decreto 48/2018. Queremos saber qué controles ha realizado y qué medidas piensa adoptar ante una situación que está llevando al límite a miles de productores.
Los pequeños agricultores no somos una cifra prescindible en nombre de ninguna economía de escala. Somos familias que estamos agotando nuestros recursos mientras quienes administran el sector no responden por sus resultados.
Los agricultores ya hemos pagado demasiado. Ahora les toca responder a quienes tomaron o dejaron de tomar las decisiones. Si no son capaces de defender al productor, que se vayan. El Plátano de Canarias necesita nuevos dirigentes antes de que desaparezcan quienes todavía lo cultivan. Y al parecer, las OPP están más preocupadas por cumplir los compromisos con las bananeras que con los productores del Plátano de Canarias.




















































