Sinclair busca simplificar el uso de etiquetas compostables

La compañía trabaja en mensajes más claros para facilitar el correcto desecho de las etiquetas compostables y avanzar hacia una economía circular efectiva en los productos frescos
ETIQUETAS-COMPOSTABLES

El especialista mundial en etiquetado de productos frescos Sinclair centra ahora sus esfuerzos en uno de los principales desafíos que plantea la evolución hacia envases más sostenibles: ayudar al consumidor a identificar y desechar correctamente las etiquetas compostables de frutas.

Con la aplicación del Reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR) en la Unión Europea y la obligación de que las etiquetas individuales de frutas y hortalizas sean compostables a partir de febrero de 2028, la compañía considera necesario avanzar en una comunicación más sencilla y práctica que permita transformar la compostabilidad de una característica del envase en una acción cotidiana para el consumidor.

La información, clave para el reciclaje correcto

Diversos estudios respaldan la necesidad de mejorar la comunicación sobre estos materiales. Una investigación realizada en Estados Unidos en 2023 por el Composting Consortium y el Biodegradable Products Institute concluyó que hasta el 49% de los consumidores tienen dificultades para diferenciar entre los conceptos “compostable” y “biodegradable”.

Asimismo, un estudio desarrollado en Reino Unido por la Compostable Coalition mostró que el número de hogares que eliminaban correctamente los envases compostables se multiplicaba por cinco cuando recibían instrucciones claras y coherentes sobre su gestión al final de su vida útil.

Ante esta realidad, Sinclair trabaja en mensajes más directos que orienten al consumidor en el momento de desechar la etiqueta. Indicaciones como “Depositar en el contenedor de compostaje” buscan eliminar dudas y facilitar una correcta separación de residuos.

T55, una solución ya implantada

La compañía desarrolló T55, una etiqueta para frutas con doble certificación como compostable industrialmente y compostable en el hogar, que actualmente utilizan más de 400 clientes en todo el mundo.

Según Sinclair, el reto ya no se encuentra únicamente en desarrollar materiales compostables capaces de funcionar a escala comercial, sino en garantizar que el consumidor sepa qué hacer con ellos una vez finalizado su uso.

Hemos demostrado que el etiquetado compostable de frutas funciona a nivel comercial y a gran escala en los principales formatos y mercados”, explica Duncan Jones, Senior Marketing Manager de Sinclair. Para la compañía, el siguiente desafío está en esos “tres segundos frente al contenedor”, cuando el consumidor necesita una indicación clara y sencilla.

El reto de adaptar las indicaciones

El PPWR establece que las etiquetas aplicadas directamente sobre frutas y hortalizas deberán ser compostables industrialmente en toda la UE antes del 12 de febrero de 2028. Además, está prevista una etiqueta armonizada a escala europea que facilite la identificación de los envases reciclables, reutilizables o compostables, aunque su llegada no se espera antes del 12 de agosto de 2028.

En el caso concreto de las etiquetas para frutas, Sinclair señala que existe un desafío adicional debido a su reducido tamaño. Estas etiquetas deben aportar información suficiente sin interferir en otros elementos esenciales como la identificación del producto, la marca o los requisitos del distribuidor.

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Por ello, la compañía defiende un sistema de indicaciones más flexible que permita adaptar los mensajes a las particularidades de cada mercado local antes de la implantación del sistema armonizado europeo.

Un etiquetado armonizado a escala de la UE será de ayuda, pero los hábitos de los consumidores tardarán en cambiar”, señala Jones, quien considera necesario contar con mecanismos ágiles que permitan orientar al consumidor tanto en Europa como en otros mercados internacionales.

Para Sinclair, la próxima fase del desarrollo del etiquetado compostable estará vinculada no solo a la innovación tecnológica, sino también al comportamiento del consumidor y a la capacidad de comunicar de forma sencilla cómo gestionar correctamente estos nuevos materiales.

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