Bartolomé Saro, el manitas

Nos citamos en la Escuela de Bonsáis Jaume Casals de Elche, donde acude unas dos horas por semana para cuidar a sus pequeñas criaturas y aprender sobre este universo japonés que resulta sorprendente.
Bartolome Saro

Bartolomé Saro está dentro de ese porcentaje de españoles que esperan que la epidemia le permita casarse. Será su segundo matrimonio y como dice él, el definitivo.

Es el primer zoólogo que encuentro en mis entrevistas y me imaginaba que tendría la casa llena de animales, pero no. Es todo lo contrario.

Si viene a cuento, nunca oculta su ideario político porque dice ser tradicional, pero se lleva de maravilla con quienes no piensan igual que él. De hecho, me dice que algunos de sus mejores amigos son, precisamente “del lado opuesto”.

No desentona con lo que son sus raíces porque en su genealogía familiar destaca la figura de su bisabuelo, el general Leopoldo Saro, un aristócrata y militar africanista que formó parte del Directorio de Primo de Rivera, fusilado al principio de la contienda.

Es un hombre vital y manitas, que ha hecho de todo, tejer su propia bufanda,  prácticamente todo el bricolaje del hogar y jardín, cincelar y coleccionar bonsáis o hacer la famosa travesía a nado hasta la isla de Tabarca.

Nos citamos en la Escuela de Bonsáis Jaume Casals de Elche, donde acude unas dos horas por semana para cuidar a sus pequeñas criaturas y aprender sobre este universo japonés que resulta sorprendente.

Bartolomé nació en Madrid hace 57 años y tiene tres hijos, dos hijas, Eva, la mayor, ortodoncista y Carla que estudia farmacia,  de su primer matrimonio y otro más, Kike de profesión adolescente, de su futura mujer, Klaudia.

Es usted el primer zoólogo que conozco en nuestro sector

Estudié biología y me especialicé en zoología y dentro de ésta me hubiera gustada hacer ictiología, la rama especializada en el estudio de los peces, pero no quise irme a la Universidad de Las Palmas y finalicé la carrera en la Complutense.

Pues no le veo yo como a Jacques Cousteau

Sería muy difícil superar a Cousteau, pero puse mi granito de arena cuando, al interesarme por el mundo marino, dejé de practicar la pesca submarina. Me fascinan el ecosistema de plantas y animales que hay debajo del agua y que, por cierto,   vamos destruyendo desde la tierra.

No irá a decirme que ha nadado entre tiburones u orcas

La respuesta debería ser sí, pero tuve muy mala suerte y no una, sino dos veces. Nos preparamos para hacerlo en Ciudad del Cabo y cuando estábamos en alta mar, el oleaje y el mal tiempo lo impidieron. Era una inmersión en solitario dentro de una jaula para ver los grandes tiburones blancos del Atlántico Sur. Lo tengo pendiente y lo intentaré de nuevo. A lo mejor en mi luna de miel. Jajaja

¿Tiene animales en casa?

No quiero tener animales cautivos o domésticos, no me parece justo para ellos. Me gustan los perros, pero yo nunca daría mala vida a un animal y como no puedo cuidarlos como me gustaría lo suplo con los bonsáis, con otras plantas y mi pequeño huerto. Biología pura. ¿Ha visto la preciosidad de perro que nos ronda? Tiene rastas y lo van a presentar al Libro Guinness como el perro con más rastas. Se llama Indie Craufor y supera los mil seguidores en Instagram. Es el perro de una compañera de Euro Pool y yo coincido con su novio aquí en la escuela de bonsáis.

¿Cómo llega al mundo bonsái?

Me gustan las plantas y hace una década ya tuve bonsáis, pero como vivía en un piso se me morían porque están mucho mejor en el exterior. Ahora vivo en un chalet y ya tengo más de 20. Me produce mucho placer leer sobre mi propio hobby y el mundo bonsái es espectacular.

Cuénteme alguna peculiaridad de las que ha aprendido

En contra de la opinión popular su origen no es japonés sino chino, pero fueron los nipones quienes lo popularizaron. Los profesionales y aficionados tenemos un argot especial, por ejemplo ‘neagari’ es un árbol con las raíces expuestas a la vista. Hay varios estilos básicos con muchas variantes para conseguir una composición armónica: por la forma del tronco, la distribución de las ramas y la forma geométrica de triángulo que se le debe ir dando al árbol. La elección de la maceta es esencial y debe ser usualmente de cerámica. Si es una conífera debe ir en una vasija sin esmalte; por el contrario, si es de hoja caduca, en una vasija esmaltada y, por ejemplo, si es una especie de prado debe ser una vasija plana. En un concurso de bonsáis profesional cuenta todo, la mesa donde se expone la maceta, la propia maceta y el árbol.

¿Y esa pasión que me han dicho que tiene por la cerveza? ¿Le viene acaso de la República Checa?

No, en absoluto. Para mí la mejor cerveza es la belga. Soy un apasionado de esta bebida y lo pongo muy fácil con los regalos, siempre me envían cervezas.

¿Disfruta con su actual trabajo?

Sí, yo le pongo ilusión a todo lo que hago y, aunque mi perfil es altamente comercial me pone en contacto con todo tipo de gente. Llevo 22 años en esta empresa que nació en mi casa con un fax de papel térmico. Euro Pool es un lugar sano de trabajo. Somos una gran familia, que antes de la pandemia, hacia jornadas de fines de semana juntos con familias incluidas, y volveremos a hacerlas y a recuperar las perdidas.

No sé si soy indiscreta, pero le conozco desde hace mucho tiempo y su cambio físico ha sido espectacular

Yo pensaba 130 kilos y en cinco meses adelgacé 43 kilos. No sólo a base de dieta. A partir del segundo mes comencé a hacer deporte. Y es una práctica que ya no he abandonado. He corrido la maratón de Valencia, muchas medias, hago largas sesiones de bicicleta, nado y últimamente me he aficionado al tenis. Ya no abandonaré el deporte.

¿Su radio favorita?

En mi infancia escuchaba Radio Intercontinental y como soy muy tradicional, en este momento oigo a Herrera en la Cope.

Ja, ja igual me escuchó porque yo trabajé en Radio Intercontinental hace mil años….

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