Belén Esteban, Carlos Ríos y la ‘guerra’ del gazpacho

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El gazpacho es el nuevo commodity de los supermercados y la aparición de más actores está desatando una dura competencia. ¿Quién se salvará?

El gazpacho – y más concretamente el fresco, que empieza a quitar espacio a los pasteurizados-, vive un boom y se erige como el nuevo commodity en las grandes superficies. Todas trabajan al menos una marca blanca y una de referencia, en medio de un escenario creciente. Y es que recientemente han irrumpido en el mercado nuevas marcas, algunas asociadas a personajes famosos como la ‘princesa del pueblo’, Belén Esteban, que se ha reconvertido a empresaria con ‘Los Sabores de la Esteban’ y una S.L. con el mismo nombre, aliándose con la murciana Cool-Vega para lanzar, además de gazpacho, salmorejo y otras novedades que están por llegar, como las cremas de verduras. Otro de los casos más sonados es el del influencer dietista-nutricionista Carlos Ríos, que tras el éxito de su hummus ha lanzado gazpacho, salmorejo y mutabal, todos bajo la marca ‘Artesur Realfooding’ elaborado por la andaluza Novavegetal (filial de Grupo Migasa) y Comerandalus. Pero no han sido los únicos: la chef Pepa Muñoz, del restaurante ‘El Qüenco de Pepa’, se ha aliado con Lidl para lanzar su versión con Tomate Rosa bajo la nueva marca ‘Origen y Tradición’, y Cooperativa La Palma ha apostado por la V gama con un Gazpacho de Cherry que se enmarca en su nueva línea Cherrymole®.

Sumando operadores, actualmente hay una treintena en el mercado. Un salto considerable si tenemos en cuenta que fue en 1991 cuando Alvalle desarrolló el primer gazpacho envasado. Fue tal el éxito que Pepsico se interesó por la empresa y la adquirió en ‘99 a través su filial Tropicana. Durante muchos años ha liderado el segmento, en un pódium en el que también están Grupo García Carrión, -que con su marca Don Simón y como proveedor de Mercadona le quitó el liderazgo-, y AMC (con MDD y la propia Via Nature). Sin embargo, según Consumidor Global, la irrupción de las celebrities y la incipiente guerra de precios en el sector habría hecho caer las ventas de Alvalle de forma notable (citan un desplome de hasta un 50%).

La firma, con una producción anual de más de 30 mill. litros de gazpacho, no dará su brazo a torcer, como demuestra el anuncio de una nueva inversión de 6 mill. € en la planta ‘La Cocina de Alvalle’, inaugurada hace un año en Alcantarilla.

Precio vs origen

Esta oferta elevada va a llevar progresivamente a una guerra por tener “el mejor gazpacho con una buena relación calidad-precio”, asegura Teresa Brotons, directora comercial de Bonnysa. Una realidad que ya se empieza a vislumbrar en los lineales. “Teniendo en cuenta que no todos los operadores son productores, la presión de compra que van a ejercer sobre el campo también va a ser mayor. Para los que somos productores, y en nuestro caso 100% España, es un reto el encontrar el equilibrio entre un producto excepcional y un precio competitivo”. La empresa, ‘tomatera’ desde 1956, elabora gazpacho con sus propios tomates, un valor diferencial que podría ser fundamental en un futuro no muy lejano. No hay que olvidar que el tomate es el ingrediente principal del gazpacho, y cada año pierde superficie en España en favor de las importaciones de países como Marruecos, una situación que, según organizaciones como FEPEX, COAG y Coexphal, se agravará con el macro proyecto del país alauita en el Sahara Occidental. Brotons constata que “el tomate español está en peligro debido a la presión desleal de países terceros. No podemos ser cómplices de esta situación si en fresco la mayoría no lo hacemos. Esto es algo que en Bonnysa hacemos desde siempre y todas nuestras fincas e instalaciones se encuentran en España, del mismo modo que no hemos comprado nunca a estos países”. En el resto de la UE los consumidores priorizan el producto local, pero España aún tiene que aprender en ese sentido. “Es importante que traslademos al consumidor que cuando bebe un gazpacho lo hace con el compromiso de calidad del campo español y todo el saber hacer que atesoramos. La tentación de los márgenes siempre estará presente, pero para nosotros es un ejercicio de responsabilidad y de apuesta por nuestra sociedad y economía”.

CONSUMO DE GAZPACHO Y SALMOREJO EN ESPAÑA

Presente y futuro

Según el MAPA, entre abril de 2020-marzo ‘21 se consumieron 65,2 mill. litros de gazpacho con un gasto de 127,98 mill.€. Respecto al ejercicio anterior, se percibe un descenso del 5,3% y el 8,6% respectivamente, pero si echamos la vista un poco más atrás en la prepandemia, el frenazo es claro, en 2019/20 la categoría experimentó un notable crecimiento de 13% de consumo y 16% del valor. Los cambios de hábitos que ha impuesto la Covid-19 y la crisis económica y la consecuente contracción del gasto -según el Banco de España, las familias ahorraron un 164,7% más en el primer trimestre de este año respecto al de 2020- son factores que influyen en esta evolución. No obstante, la tendencia a cuidarse y la esperada ‘nueva normalidad’ sin duda jugarán una baza a favor del producto. Para avanzar, los retos pendientes son varios: desestacionalizar el consumo, apostar por la internacionalización y potenciar el origen de las materias primas.

 

Complementar información con el artículo: El gazpacho, ¿fresco o pasteurizado?

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