«El negocio de Monsanto de cultivos hortícolas permanecerá en Bayer»

Fruit Today euromagazine entrevista a Guillaume Lacarriere, Commercial Lead de la división de Vegetales de Monsanto Iberica (España y Portugal)

Tras el ‘sí’ de la Comisión Europea a la compra de Monsanto por parte de Bayer por 54.400 millones de euros el 23 de marzo, el pasado 29 de mayo fue Estados Unidos quien dio su bendición a una operación que constituirá el mayor gigante agroquímico a nivel mundial. Las cuestiones que planteaba esta operación eran muchas, principalmente en materia de competencia, por ello las autoridades fijaron una premisa: Bayer debía desprenderse de activos por valor de 9.000 millones de dólares en el negocio agroquímico. ¿Qué pasaría a continuación? Se lo preguntamos a Guillaume Lacarriere, Commercial Lead de la división de Vegetales de Monsanto Iberica, pocas semanas antes de que las autoridades federales de competencia de Estados Unidos dieran luz verde a esta macroperación Bayer-Monsanto. Finalmente, la compra se cerró el pasado jueves 7 de junio, y la integración concreta de Monsanto empezará “dentro de unos dos meses”.

¿Cómo está afectando y cómo afectará la compra de Monsanto por parte de Bayer a la división de Vegetales de Monsanto? Al vender Bayer su negocio de semillas, ¿os quedaréis como cabeza del nuevo grupo en este segmento?

Efectivamente, el negocio de Monsanto de cultivos hortícolas permanecerá en Bayer. Nuestros esfuerzos y nuestro foco se han centrado siempre en el cliente, considerando a éste, tanto al agricultor como al consumidor final, y esto seguirá dando valor al negocio.

El científico José Miguel Mulet afirma que la UE “era una potencia en biotecnología agraria”, frenada después por las normas antitransgénicas, con la paradoja de que se prohíben en Europa pero se importan desde EE.UU. ¿Por qué cree que se sigue demonizando la transgenia? El nombre de su empresa, Monsanto, lleva ligado a los transgénicos muchos años, y se le ha dado una imagen no demasiado positiva…

Desafortunadamente, en la UE la biotecnología de plantas se ha enfocado desde una perspectiva ideológica y política, menoscabando el papel de la ciencia. Esto ha provocado la falta de un marco jurídico fiable, y eso dificulta el desarrollo tecnológico, tanto privado como público. El resultado es que los agricultores europeos están perdiendo competitividad frente a los de otras zonas del mundo, que cuentan con más herramientas tecnológicas que ellos.

Hablando de tecnología, parece que se perfila un futuro prometedor con la edición genómica de CRISPR-Cas9. ¿La han adquirido? ¿Qué ventajas o inconvenientes le ve?

La innovación en mejora genética continúa avanzando, y la edición de genes, como la tecnología CRISPR-Cas9, es un ejemplo de ello. Esta tecnología ayudará a los mejoradores a integrar las características deseadas en las semillas de los cultivos con una eficiencia y precisión que nunca antes se había hecho, ofreciendo nuevas soluciones para los agricultores y para las prácticas agrícolas modernas. Por ejemplo, puede ser usado para desactivar una característica desfavorable como la vulnerabilidad a una enfermedad, o habilitar una característica beneficiosa, como la tolerancia a la sequía. Desde Monsanto hemos alcanzado acuerdos de licenciamiento de esta tecnología con diferentes empresas y centros de investigación, el objetivo es poder llevar los beneficios de esta tecnología a los agricultores a través de nuestras semillas.

Por delante hay grandes retos como la sequía, el aumento de la población mundial, los cambios en los hábitos de consumo, el aumento de la demanda de productos bio… ¿son también líneas fuertes en vuestra I+D?

Efectivamente. Sabemos que la población mundial está creciendo en más de un 32% en los 35 años anteriores a 2050, y en más del 53% hasta final de siglo y necesitamos producir más, y de forma sostenible, para que una alimentación accesible esté al alcance de esa población creciente. Además, hay países en desarrollo en los que se está demandando una mayor variedad de productos. De forma paralela a la exportación, también tenemos en cuenta el desarrollo del mercado local que se viene produciendo en los últimos años, y que demanda una mayor sostenibilidad para sus producciones. La sequía nos ha tocado mucho este año, y por eso buscamos variedades con menos necesidades hídricas y con plantas más fuertes. Todo ello forma parte de nuestra investigación actual.

En los últimos años han lanzado nuevas variedades que aportan valor a la cadena como el cherry Zirconyta, la gama de pepino Super root non stop e incluso una nueva línea de brócoli. ¿Qué será lo próximo que veremos?

Buscamos soluciones siempre al lado de nuestro cliente, el agricultor, y también tratando de entender qué quiere el consumidor, porque al final es él quien decide. Nuestras inversiones se enfocan principalmente a tomate e injertos, un segmento en el que somos fuertes dentro del mercado. Variedades como Zirconyta nos han permitido volver a destacarnos en cherry, porque responde muy bien a lo que necesita toda la cadena. Tenemos muchas esperanzas depositadas en esta variedad de sabor. También invertimos mucho en pimiento, un producto en el que tenemos una buena cuota de mercado con nuestros Lamuyo y California.

En líneas generales, ¿hacia dónde va el mercado de tomate?

El mercado quiere sabor, sabor, sabor. Pero al final necesitamos algo que combine sabor, resistencias, producción, vida… hace 20 o 25 años se empezaron a demandar más tipologías y ahora estamos observando que los clientes están buscando reducir la oferta. No significa que de un año para otro dejen de existir, simplemente se están especializando más en un determinado producto para poder diferenciarse, y quieren centrarse en un tomate o dos, pero que sea bueno. Por su parte el consumidor quiere un tipo de tomate para cada tipo de consumo, y ahí influye mucho el aspecto cultural. En España se come el tomate de cuello verde para ensalada, pero en Francia u Holanda, por ejemplo, no se encuentra.

En febrero celebrasteis el evento Iberica Younited para mostrarles a los clientes vuestra hoja de ruta en I+D, ¿qué os trasladaron ellos?

Con Iberica Younited abrimos nuestra ‘cocina’ de I+D, algo que no habíamos hecho de manera tan abierta nunca. Les mostramos todo lo que hacen nuestros mejoradores y genetistas en los laboratorios y de ahí salieron conversaciones interesantes, nos aportaron muchas ideas para nuevos desarrollos.

¿Por ejemplo?

Les preocupa sobre todo lo que pueda venir de fuera, nuevos virus y razas, cómo está creciendo la producción en otras zonas… también nos propusieron colaboraciones para desarrollar nuevas variedades o conceptos en sabor. Surgieron varios proyectos interesantes que se podrán ir viendo en el futuro.    

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