España: gran inversora en investigación de tomate

Independientemente de otros factores, como la competencia exterior o la rentabilidad del producto, España es uno de los países donde más investigación se realiza.

El reinado del tomate se apoya en cifras esclarecedoras porque la mayoría de los expertos aseguran que el preferido por los europeos es el cherry (pera y redondo), un dato curioso porque en teoría la variedad más ampliamente comercializada tiende a estar entre los 5 y 6 cm de diámetro y esta suele tener entre 1 y 2 cm. Asimismo, los países que más lo consumen son Inglaterra y Alemania, que actualmente absorben entre un 10 y un 30% del consumo europeo de este alimento. Y parece que la tendencia podría mantenerse en el tiempo porque según, David Bodas, Food Chain Manager de Syngenta, el crecimiento en algunos países como Alemania podría llegar al 50% del consumo total de tomate en los próximos años.

El papel de nuestro país en la corte europea del tomate está cambiando. Como manda la tradición seguimos siendo uno de los principales productores, pero España ha dado un salto cualitativo y se ha colado en la lista de los países que más invierten en investigación y desarrollo de variedades. Un reto digno de aplauso y que requiere mucho tiempo porque tal y como declara Anabel Hidalgo, mejoradora de tomate, “de promedio, el desarrollo e investigación de un tomate snack hasta su lanzamiento al mercado es de 10 años y conlleva más de 10.000 cruces entre distintas variedades”

Por lo tanto, Europa quiere tomate, los ingleses y alemanes parecen los más afines al producto y los españoles, que en otras listas de innovación están en la cola, se están convirtiendo en los más pacientes desarrolladores de variedades de tomate. Pero en esto, como en todo, no sólo importa conseguir un buen patrón porque hay que satisfacer a toda la cadena alimentaria. La industria quiere un buen tomate, pero también un tomate vendible. Por eso, en el desarrollo de una nueva variedad los investigadores buscan que supere en sabor, color, textura, vida útil, productividad, resistencia a enfermedades, tolerancia al estrés y seguridad a las ya existentes. Según Pablo García de Syngenta, “para saber si un tomate tiene el sabor adecuado hace falta medir al menos cuatro parámetros básicos: jugosidad, grados brix, contenido en azúcares como la glucosa y la fructosa y contenido en ácidos orgánicos, como el ácido cítrico y el ácido málico”.

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