“Hoy, la preocupación máxima pasa por repercutir los costes”

Joan Serentill

Los comercializadores de manzana españoles viven una campaña en la que los desestocajes no funcionan al ritmo que se desearía, en plena consonancia con lo que sucede en el resto de orígenes europeos

El sector vive sumido en cierta ralentización comercial que, a fecha de mediados de marzo, mantiene unos stocks de producto un 18% superiores a los del año 2019 (la comparativa no se realiza con el año de la pandemia) y el ritmo de salida de las cámaras es un 14% inferior al del año comparado.

Joan Serentill, presidente del Comité de Manzana y Pera de Afrucat, explicó a Fruit Today que “el mercado español vive una situación complicada: hay presencia de manzanas polacas y portuguesas a precios bastante bajos que intentan nacionalizarse como producto español para competir con la que sí es originaria de aquí. Se trata de un fraude que, aunque no alcanza grandes cuotas, pero que nos hace una competencia desleal”.

Hace varios meses que la patronal catalana Afrucat alertó que los costes de producción se habían disparado en un 41%, tanto en campo como las propias centrales de confección. Desde la asociación se reveló que el precio de producción de un kilo de manzanas había pasado de 63 céntimos hace tres años a 89 actuales. Cifras relacionadas directamente con el incremento del precio de las energías, materias primas, mano de obra y todas las garantías sanitarias y certificaciones.

Hoy, advierte Joan Serentill, “la situación es incluso más inquietante por el contexto mundial bélico en el que vivimos y que ha magnificado todavía más estos costes”.

Por otro lado, conforme se acerca la temporada del hemisferio sur “cabría la posibilidad de que la situación se agrave porque el mercado ruso ha desaparecido y los exportadores buscan colocar su mercancía en países con poder adquisitivo, pero en Europa todavía tenemos mucha manzana propia.”

A pesar de todo, remarca Serentill, “se abre la perspectiva de que la carestía de los fletes desestime en gran medida estas transacciones”. Los precios son inasumibles y llegan a casi 13.000 dólares por flete, lo que supone dependiendo del formato, unos 75 céntimos de incremento por kilo.

En cualquier caso, explica el empresario, la situación no es igual para todos los operadores. La diferencia es importante entre aquellos que tienen programas con los supermercados y los que llegan al mercado en palots. “Para estos últimos las circunstancias son más desfavorables. El resto tenemos la suerte de que los supermercados continúan con su tónica de pedidos y aunque la posición premium la siguen ocupando las manzanas italianas, en estos momentos nuestra preocupación máxima es mantener los precios.”

La realidad de un producto como la manzana es que los stocks de las cámaras deben llegar a cero para comenzar la nueva campaña, una realidad que esta temporada parece, cuando menos complicada. “Por mucha necesidad que tengamos de sacar volúmenes de nuestras cámaras, no podemos bajar los precios porque nos situaremos fuera de la Ley de la Cadena Alimentaria, una ley que, curiosamente se hizo para proteger a los productores se está volviendo en su contra.”

“Los comercializadores debemos tener claro que el ritmo de desestocaje debe continuar igual y si las promociones ayudan, debemos hacerlas”, insiste el representante catalán.

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