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Los operadores recortan pedidos

fruta hueso arbol

Ante la notable falta de fruta de hueso en las semanas centrales del verano, operadores y cooperativas se encuentran en la insólita situación de recortar pedidos, atender los más comprometidos y disminuir los de larga distancia

Tal y como ya señalábamos en nuestra anterior edición, incluso los programas de muchos supermercados han tenido que ser cancelados para adaptarse a las circunstancias actuales y realizar sus compras semana a semana.

Son ya dos años consecutivos de reducción de cosecha. El año pasado la producción cayó en torno al 35% pero en esta campaña la situación de abastecimiento está resultando muy complicada ya que la falta de volúmenes sobrepasa el 40%.

Este es un contexto generalizado no sólo en España, sino en toda Europa, donde hay regiones en las que la cosecha ha alcanzado límites mínimos, con una disminución del 70% de su potencial.

Las semanas que tradicionalmente han sido los momentos de mayor producción de hueso, son este año el escenario de una acusada falta de producto que obliga a los operadores a racionar sus ventas.

Esta anómala situación podría traer, sin embargo, buenas consecuencias para los productores en términos de remuneraciones. “Sin embargo, hay que esperar al final para ver si, finalmente, compensa y está por ver, ya que la reducción de volúmenes, por muy caros que se paguen, a veces no equilibra los costes productivos,” explican desde una cooperativa de Lleida.

Otra cuestión fundamental son los costes fijos que mantienen las centrales ya que este año pasarán muchos menos kilos de fruta por sus líneas de confección. “En una situación como la actual los resultados de cada empresa dependerán del volumen de kilos que reciba, de su cobertura de seguro y de los precios que pueda conseguir,” remarca Manel Simón, gerente de Afrucat.

Mientras la producción de las zonas más tempranas, Andalucía y Murcia, estuvo en los mercados, la falta de producto no se notó “aunque era de esperar que conforme avanzaba la temporada hacia las zonas del norte, la escasez llegara.”

Esta situación acontece en el punto álgido de la campaña (finales de julio y mediados de agosto), época en la que tradicionalmente se daba, incluso, una bajada significativa de precios debido al fuerte pico de producción, precios que solían remontar a partir del mes de septiembre.

En este escenario, el stock de fruta en las cámaras es inexistente ya que el producto que llega del campo sale casi de forma inmediata el mismo día o al día siguiente.

Otro de las circunstancias especiales de esta temporada es la fuerte escasez de melocotones rojos con un tamaño apropiado para confeccionar cestas para los supermercados. “Las fuertes heladas de marzo redujeron la carga de los árboles, evitando incluso que en algunas zonas se realizara el aclareo, por lo que la fruta restante es de bastante calibre. La escasez se da en todo, pero los melocotones pequeños son, si cabe, más buscados,” añaden desde Afrucat.

A esta situación hay que sumar el descenso de superficie productiva que se ha notado a partir del veto ruso, incentivada por el plan de arranque que puso en marcha Agricultura y que supuso el arranque de unas 1.300 ha de fruta de hueso.

Avances en la protección

Tras dos campañas consecutivas marcadas por fenómenos meteorológicos muy bruscos, el sector se plantea de forma muy seria la inversión en infraestructuras de protección de cultivos contra el granizo y las heladas, de manera similar a lo que ya tienen sus homólogos en Europa.

Los sistemas anticongelantes, aunque cada día están más extendidos, no cubren la mayoría de la producción, por lo que parece claro que tanto éstos como un correcto seguro se están convirtiendo en herramientas imprescindibles para el sector

El cambio climático

Los fenómenos meteorológicos adversos están afectando de forma muy severa y brusca a todo el mundo. Este verano, los incendios en el oeste de Estados Unidos y Canadá, las inundaciones en Alemania y Bélgica o las altas temperaturas de Moscú recuerdan, día sí, día también, que ningún rincón del mundo está a salvo de los efectos del cambio climático y, por extensión, todas las producciones agrícolas están amenazadas.

El sector es consciente de ello y por eso, tanto administraciones, como centros de investigación o entidades privadas han empezado a trabajar en diversas líneas de investigación.

En este sentido, diversos equipos científicos y agencias meteorológicas y espaciales de todo el mundo han visitado la comarca del Pla d’Urgell en Lleida, en el marco de un estudio sobre predicción climática y gestión del agua en la agricultura.

La NASA, la SAFIRE y la ESA han sobrevolado el Pla d’Urgell con aviones equipados con sensores térmicos, radares e hiperspectrales, que estimarán la evapotranspiración, la humedad superficial del suelo y la fotosíntesis de los cultivos. Esta información se utilizará para futuras misiones espaciales.

La misión está liderada por el Centro Nacional de Investigaciones Meteorológicas (CNRM) y también participan el IRTA y el Servei Metereològic de Catalunya (SMC).

El proyecto se denomina LIAISE (Land Surface Interactions with the Atmosphere over the Iberian Semi-arid Environment) y parte del hecho de que, en las regiones semiáridas, el agua se evapora más que en otras regiones a causa del regadío y los diferentes cultivos. Esta circunstancia podría interferir en la atmósfera y alterar la formación de nubes bajas y desajustar las lluvias.

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