Mulder, vuelta a la normalidad

Mulder Jordi Calatayud

La firma holandesa, con una intensa actividad a nivel global, vuelve a la ‘normalidad’, buscando nuevas oportunidades de negocio a lo largo y ancho del planeta.

Fruit Today habló Jordi Calatayud, del departamento comercial de la compañía, justo al acabar la intensa campaña neozelandesa de importaciones.

¿Cómo han evolucionado sus ventas en este año tan complicado debido a la pandemia? (cierre de la restauración, cierre de fronteras, aumento del coste de los fletes).

La primera mitad de la campaña fue muy buena con unos niveles de exportación muy elevados, sobre todo en el periodo de Navidad. Desde principios de 2021 hasta ahora, hemos mantenido unas ventas estables. El año pasado, en este mismo periodo, se produjeron muchas compras que respondían más a motivaciones de pánico y de incertidumbre que a una verdadera demanda. Este año la situación resulta un poco más calmada a nivel comercial. Por otro lado, nuestros compradores fijos continúan siendo fieles con unas compras de carácter regular. La cebolla es un producto de primera necesidad en muchos países y siempre existe la demanda.

¿Cuál es la situación global del mercado de la cebolla?

Tal y como he comentado, la situación tiende a tranquilizarse porque la pandemia tiene visos de estar controlada. En los Países Bajos, al igual que en España, empezamos con la nueva cosecha, aunque nosotros lo hacemos un poco más tarde que la producción española.

¿Qué supone la producción española para Mulder?

España es un gran abastecedor de calibres grandes que exportamos al Reino Unido, donde la cebolla española se aprecia, pero lo cierto es que en este año tan atípico no hemos alcanzado los mismos volúmenes de ventas que en años pasados. También nos proveemos de producto español para el mercado alemán, pero con calibres adecuados para confeccionar butis. Los diferentes confinamientos que se han ido sucediendo en los países europeos junto con la incertidumbre que hemos vivido, nos ha pasado factura, pero esperamos que ésta sea una campaña más positiva.

¿Existe algún mercado que esté despuntando a pesar de la situación sanitaria?

Las exportaciones hasta Banjul, en Gambia, han crecido, aunque hay periodos en los que el país cierra sus fronteras con el objeto de proteger su propia cosecha.

En cuanto a orígenes, ¿hay alguna novedad? ¿cuáles son los principales países de los que se abastecen?

Acabamos de terminar la temporada de cebolla de procedencia neozelandesa, en una campaña que podemos calificar de satisfactoria. El producto con este origen se ha vendido, en su gran mayoría, en los supermercados alemanes.

Por otro lado, ¿hay nuevos destinos para Mulder?

Nuestra compañía siempre busca nuevos destinos, pero el mundo está interconectado y dependemos de otros proveedores mundiales para entrar en diferentes mercados. Un ejemplo, es lo que ocurre con India, uno de los grandes exportadores mundiales. Si India no sirve a Bangladesh o Sri Lanka, la cebolla de Mulder tiene oportunidades de negocio en estos países, pero mientras esté India suministrando, no.

¿Qué desafíos tiene Mulder en esta situación de pandemia?

Nuestro desafío pasa por seguir creciendo, pero en la situación actual debemos limitar ciertos riesgos que la pandemia ha puesto sobre la mesa en un mundo globalizado. Es decir, debemos tener en cuenta la situación de riesgo en determinados destinos.

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