Nuria Martínez, the crossfitter

No podía imaginar que Nuria Martínez (Madrid, 1976) era una crossfitter. Hace más de un año que lo practica, y me confiesa que para ella no se trata de un reto físico, sino mental.

No podía imaginar que Nuria Martínez (Madrid, 1976) era una crossfitter. Hace más de un año que lo practica, y me confiesa que para ella no se trata de un reto físico, sino mental.

Previo a su sesión de crossfit habíamos quedado en un lugar para picar algo y hacerle fotografías. Su hobby eterno es viajar y decidimos ir al Parque Europa de Torrejón de Ardoz, donde están replicados los monumentos más emblemáticos de Europa.

Es una mujer de muchas habilidades sociales y eso se nota rápidamente porque posee un gran sentido comercial que desarrolló en la frutería de sus padres.

Los que la conocemos sabemos que se siente como pez en el agua delante de una cámara. Se le iluminan los ojos cuando ve una, así que, entre foto y foto, que ella misma planifica, yo voy detrás agobiada preguntándole por sus cosas.

¿No te parece que esto de hacerse un selfie en cada esquina es la expresión máxima del narcisismo?

En esto soy como una adolescente de bachiller. Ni lo veo ni lo pienso, porque tanto si salgo bien como mal la subo. Te confieso que al principio sí me preocupaba lo de salir guapa pero ya hace tiempo que superé esa etapa. Lo único que constato es que hay dos vidas, la virtual y la real y yo no me quiero perder ni la una ni la otra.

Envidio tu fotogenia. Hace muchos años leí una entrevista de Judith Mascó en la que confesaba que ella tenía una especial habilidad en los músculos de la cara para pasar de posición ‘no foto a foto’. Creo lo mismo de ti porque te he visto mil veces estirando el brazo, colocándote el pelo y con sonrisa selfie.

Ja,ja,ja. Eso mismo me dijo mi hermano el domingo. Estábamos comiendo paella y yo grite: ¡Foto! Y mi hermano comentó: ¡es increíble es ver una cámara y ya pones cara de foto!

Entonces, con 2 móviles, 2 perfiles de facebook y 2 de twitter, ¿te consideras nomofóbica?

Bueno, algo debo tener, porque si no tengo el móvil cerca me entra un pánico desmesurado, es como si me faltara una parte de mi cuerpo. Y si me quedo sin batería la ansiedad me come viva.

Hemos quedado en este parque porque te encanta viajar y es la representación de Europa ¿la conoces bien?

Sí, prácticamente he estado en todas las principales capitales europeas de una manera u otra, trabajando, de turismo y, cuando era más jovencita, de mochila desde los países Bálticos hasta Praga. Europa es, para mí, como estar en casa. Eso sí, cuando vuelvo aprecio más España.

¿Tu último destino internacional? ¿Y el próximo?

El último fue Nueva York y el próximo será Costa Rica, con una amiga. He estado en casi todos los países de Sudamérica. También en Yakarta y Nueva Zelanda, pero todavía no he pisado Africa. Me lo plantearé.

Hace poco más de un año que prácticas el crossfit, ¿qué hacías antes?

He hecho un poco de todo. Soy muy inquieta y me apunto a cualquier cosa. Hace más de diez años que bailo bachata, kizomba, merengue y chachachá con un grupo de amigos los fines de semana. Podemos empezar a las 7 y acabar a la 1. Como no bebo ni una gota de alcohol porque soy abstemia, cuando los tacones me molestan, me despido a la francesa y me voy en mi coche. Mis amigos ya lo saben.

Durante una época tuve una pareja que practicaba el senderismo y también me apunté, pero acabada la pareja acabado el senderismo.

Y otra de mis locuras, esta vez propia, fue apuntarme a clases de patinaje. No lo había probado, pero intuí que me iba a gustar, así que fui y me compré todos los complementos de una patinadora: rodilleras, guantes, cinta para el pelo, mochila y patines Pro. No me faltó ni un solo detalle, bueno sí, aprender a patinar en línea. Me pegué tres batacazos el primer día y vendí todo en Wallapop. Desde entonces mi madre me llama ‘Barbie complementos’.

Se puede decir que naciste y te criaste en la frutería de sus padres. Supongo que tenías dotes para la venta.

Era tan pequeña que me ponían un cajón para alcanzar el mostrador y en papel de estraza yo hacía las cuentas. Ya apuntaba maneras. No lo recuerdo, pero mi madre me contó que uno de mis trabajos era pesar con la romana tres kilos de patatas y meterlas en bolsas para tenerlas preparadas. Entonces la venta era muy distinta. Ella me dio las directrices y me decía que siempre se aproximara al máximo a los tres kilos. Cuando yo no encontraba la patata adecuada, la cortaba por la mitad y la metía dentro. Imagina el disgusto cuando descubrió que en vez cambiar una patata grande por una más pequeña a mí se me ocurría cortarla.

Desde siempre me encantó ir a Mercamadrid con mi padre. Hay gente mayor en el mercado que me ha visto crecer.

Tras picar algo y pasar por el Parque Europa, nos dirigimos al polígono donde radica el box “Sweet Death Crossfit”, dirigido por una de las atletas más brillantes de Europa: Rita García, ganadora de innumerables galardones y profesional de esta disciplina.

Nuria, ¿por qué no elegir una clase colectiva en un gimnasio antes que molerte aquí?

No tiene ni punto de comparación. El crossfit es un entrenamiento funcional constantemente variado y de altísima intensidad. La comunidad juega un papel muy importante porque te grita y anima si no puedes con el último remo. No hay lugar para el aburrimiento. El wod (work of the day) cambia cada día y está puesto en la pizarra.

La primera vez que lo hice tuve agujetas hasta en las pestañas, pero produce una gran sensación de lucha contra tus propias flaquezas y te vienes arriba porque lo has conseguido.

¿Cuál es tu PR (cantidad de peso levantado)?

Depende del ejercicio, pero en Black Squat (sentadillas con peso) es 55 kilos.

Yo creo que no levanto ni la pesa rusa de ocho kilos. ¿Y cuál es el ejercicio que más te gusta?

Sin duda, el remo, pero ya ves que no es un remo cualquiera. Cuando llego a los últimos movimientos siempre oigo gritos de mi entrenadora: “Venga, que no estás con los patos del parque del Retiro”. Entonces me revelo contra ella y acabo.

¿Cuál es el de mayor dificultad a día de hoy?

Uf, todavía me queda mucho por aprender, aunque voy superando algunos ejercicios como el Box jump que al principio me daba pánico, o las dominadas que antes no hacía ni una y ahora ya puedo hacer 4 o 5 sin bajar de la barra, pero mi reto es conseguir los Handstand PushUp (flexiones de pino).

He oído varias veces la palabra tábata, ¿qué es?

Son rondas de 20 segundos de ejecución de un ejercicio, seguido 10 segundos de descanso y vuelta a empezar.

Dieta y ejercicio van de la mano. Fuera del gimnasio, ¿qué tal eres como cocinera?

Mi vitrocerámica está intacta, como el primer día que la pusieron. Soy una negada de la cocina. Me compré una Thermomix y a la semana siguiente se la vendí a una amiga por la mitad de precio. Mis parejas han sido buenos cocineros, así que he tenido suerte y la sigo teniendo porque mi padre me prepara unos tuppers que me salvan la semana.

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