“Se debe perseguir el material vegetal ilegal”

Lograr un sector del berry profesional y potente significa regularizar los materiales vegetales con los que se actúa.

Francisco Sánchez, gerente de Onubafruit, se muestra contundente en este aspecto y remarca que “la investigación cuesta mucho dinero y debe estar regulada”. No en vano, la firma destina importantes partidas de ingresos al pago de royalties, a lo que suma grandes inversiones en investigación propia y desarrollo.

“Nosotros miramos al mundo para averiguar cuáles son las mejores variedades tanto en fresas, como en frambuesas, arándanos o moras. Gastamos seis millones de euros al año en royalties y no es razonable que otras empresas no lo hagan y actúen de manera ilegal.”

“Si deseamos un sector potente y profesional se debe actuar dentro de la legalidad. El que trabaje con variedades sin licencia, tanto el que las cultive como el que las comercialice, debe conocer que los tribunales pueden actuar contra él y que el desconocimiento no exime de cumplir la ley. Y en este punto me refiero a toda la cadena, desde el agricultor, al comercializador o la gran superficie que adquiere el producto.”

En este afán por actuar lícitamente, Onubafruit presenta un certificado de licencia de explotación al realizar transacciones comerciales con la gran distribución.

La firma que dirige Francisco Sánchez mantiene un acuerdo con la Universidad de Florida, a través de la compañía ‘Rústicas del Guadalquivir’ para el cultivo de diversas variedades de arándanos.

La sevillana ‘Rusticas del Guadalquivir’, con más de 40 años de existencia como empresa, desarrolla nuevas variedades de fruta en colaboración con la Universidad de Florida que, bajo unos estrictos parámetros de calidad, pone a disposición de los agricultores andaluces las últimas innovaciones genéticas, que refuerzan el potencial de berries en la provincia de Huelva.

El grupo onubense cuenta con 5 variedades propias de frambuesa (Erika, Imara, Kweli, Vajolet y Lagorie) y mantiene una línea de investigación y diferentes conciertos con obtentores y universidades. “Solemos comprar variedades en primera fase de evolución porque cuando son buenas llegan a unos precios prohibitivos.”

Entre los acuerdos a destacar figura el de la Universidad de Arkansas para la obtención varietal de frambuesas, así como distintas universidades de Italia. En arándanos se mantienen colaboraciones con Oregón y Holanda.

Con la investigación y desarrollo, parte fundamental del compromiso con la calidad y la sostenibilidad de la firma, Onubafruit intenta dar respuesta a las demandas de los mercados, los cambios ambientales, el respeto por el medio ambiente y la seguridad alimentaria.

La pasada campaña, Onubafruit, (formada por Cobella, la cooperativa de Cartaya, Freslucena, la Sat Condado de Rociana y Costa de Huelva), movió más de 60.000 toneladas de fruta y alcanzó una facturación de 170 millones de euros, generando unos 3.000 empleos en la provincia.

Según su gerente, uno de los éxitos de la firma, está basado en la diversificación de la categoría de los berries iniciada de forma casi pionera hace más de doce años. A día de hoy, el grupo es, por volumen, el segundo operador de fresa, el número uno en frambuesa y arándanos, y en mora ocupa destacada una segunda posición. “Descubrimos la diversificación hace años y apostamos decididamente por ella, cuando en aquel momento, Huelva, estaba únicamente dedicada sólo a la fresa.”

Y en idéntico sentido, Sánchez explica que Onubafruit llega también a las 7.000 toneladas de kaki y “sigue manteniendo instalaciones propias de envasado de cítricos en una de sus empresas asociadas.”

El directivo cree que la producción de frambuesa en Huelva, de la que el grupo comercializa 10.000 toneladas, “está tocando techo y en arándano se está plantando más del que, de momento, podremos vender.”

Destinos. Europa occidental constituye el principal mercado del grupo y destaca especialmente el mercado inglés, muy bien posicionado en los pequeños berries.

Respecto a la apertura de mercados lejanos, como China, Sánchez matiza que “hay un porcentaje muy alto de fruta que no tiene los parámetros adecuados para viajar 30 días por barco. Y si hacemos los envíos por avión el condicionante es el precio, aunque nosotros sí enviamos arándanos por avión a China.”

Por otro lado, el ejecutivo asegura que “aquellos que comparan el precio de compra al agricultor con el precio de venta en el supermercado deben tener en cuenta todos los parámetros. No es lo mismo un calibre que otro, ni el tipo de envasado, ni las características de calidad de los productos, etc. La cuestión no es tan simple como parece y no se puede caer en reduccionismos.”

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