“Vivimos en una época de adaptación a muchos cambios”

Llorenç

La actividad de la IGP Poma de Girona no cesa a pesar de que el sector vive siempre bajo el reto de la rentabilidad en el primer escalón, la producción

Sin embargo, tanto empresas como productores apuestan firmemente por mantener sus producciones, fijar el paisaje y ser sostenibles. Esta arriesgada apuesta se materializa a través de la tecnología, la inversión y la investigación.

Fruit Today entrevistó a Llorenç Frigola, presidente de la IGP Poma de Girona.

Cada día el sector primario ve como sus márgenes se estrechan, pero ustedes no se rinden.

Es cierto, nuestra apuesta pasa por la formación de los productores, así como por realizar grandes inversiones en las instalaciones que nos permitan ampliar y modernizar el manejo de la fruta. Hemos viajado mucho y nos fijamos en lo que se está haciendo en otras partes del mundo.

En campo cada vez implantamos más la mecanización a nivel de aclareo, poda y formación del árbol en muro para conseguir uniformidad en la insolación y en los azúcares del fruto.

Esta alta tecnificación tiene que ver también con el reto que tendremos en el futuro – y ya presente- para gestionar el personal, todo ello sin contar con que los costes en los últimos años han subido alrededor de un 30%. Hay países como Japón que ya no disponen de mano de obra para el campo. La tecnología y la robótica serán nuestras aliadas en estos tiempos.

Vivimos en una época de retos técnicos, comportamiento de variedades, problemas de personal, etc. que necesita un periodo de adaptación para sobrevivir en el futuro.

¿En qué contexto de mercado nos encontramos en el momento actual?

Las semanas de fuerte canícula durante el verano han supuesto una merma de algunas variedades, pero no ha afectado a la calidad de la fruta, que resulta óptima. En resumen, menor producción, pero muy buena calidad. Por otro lado, creo que se dan las circunstancias para que la segunda parte de campaña nos sea favorable, entre otras circunstancias por la importante bajada de producción en Polonia.

En este contexto de calor y cambio climático, ¿qué pasos se han dado con el proyecto de Fruit Futur para las manzanas adaptadas a climas cálidos?

El Hot Climate Programm con Nueva Zelanda sigue su curso tal y como estaba previsto. De momento se están clasificando aquellas variedades que, por decirlo de alguna manera, están en estado de élite. Tendremos manzanas con color que soportarán altas temperaturas.  En el momento actual se está realizando un “bussiness plan”. No sólo nosotros, sino otros países en Asia están muy pendientes de estas investigaciones.

Ustedes siempre han abogado por el consumo interno y local, pero tienen que exportar.

Sí, la situación óptima pasa por el consumo dentro de la península, pero esta situación no se da según los estudios que tenemos: sólo el 55% de las manzanas que se consumen en España son españolas. Es una cifra muy por debajo de la deseada, pero he de decir que no todos los supermercados actúan de la misma manera y hay algunos que son muy sensibles a este tipo de actuaciones, lo cual es de agradecer.

En general, salvo raras excepciones, la agricultura pasa por momentos delicados, sometida a problemas no sólo intrínsecos al sector sino afectada por problemas políticos y comerciales a nivel global. Los agricultores no disponen de efectivo para renovar ni su maquinaria ni sus plantaciones, y es la exportación la que nos da un respiro porque se ha convertido en una venta fiel de algunas variedades.

En este sentido, he de decir que las exportaciones de Gala y Granny Smith mantienen muy buen nivel. En esta última variedad hemos enlazado esta temporada con la anterior, sin dejar de suministrar a los países del Golfo. A diferencia del mercado nacional en el que los supermercados fuerzan mucho los precios en detrimento de la calidad, el exterior no lo hace.

¿Pero esto puede originar un círculo vicioso en el que no se consume porque la fruta no es buena y se da una caída de consumo? Justo lo contrario de lo que se propugna desde los estamentos oficiales para combatir la obesidad

Efectivamente. No hay un mensaje o unas actuaciones coordinadas y el problema de la obesidad sigue creciendo y se convierte en gasto social muy importante, pero a quiénes nos compran les resulta difícil entender que el productor necesita rentabilidad porque si no abandonará la tierra. Ya hay muchos mensajes en los que se habla de que existe demasiada comida preparada en los supers, y que la ‘real food’ es aquella que no ha sufrido un proceso de transformación. Supongo que esta idea irá calando poco a poco.

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