La exportación española de frutas y hortalizas frescas alcanzó en el primer semestre de 2026 los 6,6 millones de toneladas, un 0,6% menos que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el valor de las ventas al exterior creció un 5,8%, hasta situarse en 11.605 millones de euros, según los datos de FEPEX.
El comportamiento del sector refleja una evolución marcada por la estabilidad de los volúmenes exportados y una mejora de la facturación, en un contexto de incremento de costes, presión competitiva y creciente peso de las importaciones.
Las hortalizas elevan su valor un 9%
Por grupos de productos, la exportación de hortalizas totalizó 3,156 millones de toneladas, un 1,6% menos, mientras que la facturación aumentó un 9%, hasta alcanzar 5.431 millones de euros.
Entre las principales hortalizas exportadas destaca el pimiento, con 451.150 toneladas y 1.128 millones de euros. Aunque el volumen retrocedió un 0,8%, el valor aumentó un 6,1%.
La exportación de tomate descendió un 3,5% en volumen, hasta 367.651 toneladas, pero creció un 11,7% en valor, con 757 millones de euros.
También fue significativo el comportamiento del pepino, con 395.781 toneladas exportadas, un 1,4% más, y 693 millones de euros, un 19% más. En el caso del calabacín, pese a reducirse un 5% el volumen exportado, hasta 247.095 toneladas, el valor se incrementó un 33,5%, hasta 379 millones de euros.
Sandía y melón tiran de las frutas
La exportación de frutas se situó en 3,443 millones de toneladas, un 0,4% más que en el primer semestre de 2025. En valor, alcanzó los 6.175 millones de euros, con un crecimiento del 3,1%.
Dentro de este grupo destacó la sandía, con 451.454 toneladas, un 18,3% más, y 393 millones de euros, un 13% más. El melón también registró una evolución positiva, con un aumento del 11,4% en volumen y del 15,4% en valor.
Por el contrario, la exportación de naranja disminuyó un 11,2% en volumen, hasta 790.297 toneladas, y un 8,1% en valor, hasta 774 millones de euros. La mandarina descendió un 6,6% en volumen, aunque su valor se mantuvo prácticamente estable, con 748 millones de euros.
El limón también redujo su volumen exportado, con una caída del 2,2%, hasta 363.352 toneladas, pero elevó su valor un 21%, hasta 598 millones de euros.
Las importaciones crecen más que las exportaciones
La importación española de frutas y hortalizas frescas alcanzó en el primer semestre de 2026 los 2,566 millones de toneladas, un 6,8% más que en el mismo periodo del año anterior. En valor, las compras al exterior crecieron un 4,4%, hasta 3.086 millones de euros.
La importación de frutas aumentó un 9,9% en volumen, hasta 1,310 millones de toneladas, y un 8,1% en valor, hasta 2.226 millones de euros. Por su parte, la importación de hortalizas creció un 3,8% en volumen, hasta 1,255 millones de toneladas, mientras que el valor descendió un 4,2%, hasta 860 millones de euros.
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Entre los productos con mayor crecimiento de las importaciones en volumen destacan el plátano, con 241.683 toneladas y un incremento del 14,4%; la naranja, con 64.888 toneladas y un aumento del 43,8%; el kiwi, con 105.684 toneladas y un crecimiento del 20,7%; y el limón, con 30.280 toneladas, un 75,7% más.
Un superávit de 8.519 millones de euros
El saldo comercial del sector de frutas y hortalizas frescas se mantuvo ampliamente positivo durante los seis primeros meses del año, con un superávit próximo a 8.519 millones de euros, un 6,3% superior al registrado en el mismo periodo de 2025.
Para FEPEX, los datos del primer semestre reflejan la fortaleza del sector exportador español, que mantiene prácticamente estable el volumen comercializado en el exterior y eleva su facturación hasta los 11.605 millones de euros, consolidando su posición como uno de los sectores que más aporta a la balanza comercial agroalimentaria española.
Preocupación por la presión importadora
No obstante, la federación muestra preocupación por el crecimiento sostenido de las importaciones, que aumentaron un 6,8% en volumen, muy por encima de la evolución de las exportaciones.
Esta tendencia evidencia, según FEPEX, una creciente competencia de las producciones procedentes de terceros países tanto en el mercado nacional como en el comunitario. Por ello, la organización considera necesario reforzar la competitividad de las explotaciones españolas y garantizar unas condiciones de competencia equilibradas mediante la aplicación efectiva del principio de reciprocidad en el cumplimiento de las exigencias productivas, sociales y medioambientales.























































