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“Los precios han venido para quedarse”

Buena parte de los productores coinciden en afirmar que la sandía le dirá adiós a los precios irrisorios que históricamente ha tenido en el lineal.
Sandía

En 2022 la sandía se erigió como metáfora de la inflación a nivel agroalimentario. Los medios generalistas hablaban de producto ‘de lujo’ y quien más y quien menos se echaba las manos a la cabeza al ver precios que distaban mucho de años anteriores. Al principio de campaña ya había noticias en las que se comparaban los 26,9 céntimos por kilo que se pagan en el supermercado en la última semana de mayo de 2021 con los 84 céntimos del mismo periodo en 2022. Un combo de factores (calima, mala climatología, precios disparados de los insumos…) provocó la ‘tormenta perfecta’. Hubo una notable reducción de los volúmenes (-28,1 % respecto a la campaña anterior), el valor se incrementó (+29,2%) y, como consecuencia, la sandía “pagó los platos rotos (de la inflación) en los telediarios”, recuerda Joaquín Hidalgo, coordinador general de Grupo AGF-Sandía Fashion. ¿Una excepción? Para Hidalgo no. Y lanza un aviso a navegantes: “Esto ha venido para quedarse. Los precios que ha tenido históricamente la sandía, con 30 céntimos en el supermercado, son irrepetibles por la subida de costes de producción”. La crisis inflacionaria sigue atenazando al sector y el alto precio de los insumos se mantiene, igual que el aumento de costes de mano de obra. Así que es de esperar que, también este año, la sandía tenga unos precios por encima de la media preinflación. Ya el año pasado el precio medio en origen fue de 0,54€/kg frente a los 0,30€/kg de 2020/21, según el ‘Análisis de la campaña hortofrutícola. Campaña 2021/22’ elaborado por Cajamar.

Responsables de empresas del sector consultadas por Fruit Today coinciden en señalar que este año las cotizaciones de la sandía serán altas, porque es necesario vender a un precio justo. Y para ello no queda otra que repercutir, al menos en parte, la subida de costes. ¿Cómo afectará a la demanda? Está por ver si los consumidores sacrifican o no parte de su consumo de la ‘fruta del verano’.

Agua: el gran problema

Las casas de semillas coinciden en sus previsiones: en líneas generales, en esta campaña baja la superficie de melón en todas las zonas y se incrementa la dedicada al cultivo de sandía.

En la provincia de Almería, vuelven a caer las plantaciones de melón Galia y Cantaloup, se mantiene estable la tipología de Piel de sapo y, en menor medida, también se mantiene la superficie de melón Amarillo. De forma paralela sube la superficie de sandía, a excepción de la zona norte de la provincia (Pulpí y Cuevas de Almanzora), donde el número de hectáreas dedicadas a la fruta del verano descenderá por la poca disponibilidad de agua. Empresas de la zona como Agrícola Navarro de Haro han apostado por trasladar parte de sus cultivos a zonas con menos problemas hídricos para asegurar los programas a sus clientes.

También debido a la escasez hídrica y las problemáticas del recorte al Trasvase Tajo-Segura y el Mar Menor, la Región de Murcia plantará menos melón que en años anteriores. Las grandes empresas de la zona optan por la deslocalización, cambiando el Campo de Cartagena por terrenos limítrofes en Águilas y Alicante. Por tipologías, las de exportación mantienen mejor el tipo (Amarillo, Cantalup y Galia). Y se perfila un descenso en Piel de sapo y Charentais de exportación, motivado por un aumento de costes que no va acompañado en precios.

Por último, en Castilla-La Mancha, según las obtentoras, el melón irá ligeramente a la baja y subirá la sandía, repitiendo un patrón que lleva varios años en auge.

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