“Andalucía siembra a la carta”

La alta especulación y los pésimos resultados de campaña para los productores andaluces de patata han dado como resultado una modalidad de trabajo más segura

Fruit Today Euromagazine habló con Marco Román, directivo de Contagri y representante de la sectorial de la patata dentro de Asociafruit.

¿Cómo se presenta la actual campaña de patata temprana? ¿Sigue bajando la superficie en las diferentes zonas andaluzas?

Este año viviremos una cosecha atrasada ya que, debido a las lluvias y el frío, las plantas no tienen el desarrollo que debieran. Calculamos que se empezará la cosecha sobre el 10 de mayo. En lo que respecta a la reducción de superficie, estamos en caída libre, pero no puedo asegurarle en qué tanto por cien. Es una tendencia manifiesta desde hace años. Y una caída que, en algunas zonas podría ser ya de dos dígitos. Al mercado español no le interesa la producción nacional, esta es mi sensación. Campañas como la del año pasado en las que los agricultores perdieron mucho dinero hacen que se abandonen definitivamente los cultivos.

Las lluvias tan persistentes durante días ¿elevarán los precios de coste?

Por supuesto, este año los costes se van a disparar por los tratamientos que debemos hacer para controlar el mildium y todo indica que el rendimiento será inferior. Puede que sea menor de 40 toneladas por hectárea.

¿Cuál es el motivo principal por el que las grandes cadenas de distribución no apuestan por el producto nacional?

Básicamente son los costes del producto. En España se cuentan con los dedos de una mano y un poco más las grandes envasadoras, a las que les conviene comprar un producto barato, brillante, de buena apariencia, pero que lleva en cámaras meses y cuyo comportamiento culinario deja mucho que desear. Este bucle provoca que al mismo tiempo, el consumo de patata baje cada año. Realmente, se echa de menos una voluntad firme por parte de las cadenas y de los propios envasadores por utilizar la patata nueva, pero nuestros costes son unos 8.500 euros por hectárea y lo que prima es el precio.

¿Cuál es la salvación de las empresas que todavía siguen operando?

El trabajo a la carta. Cada vez somos menos empresas productoras, pero ante tanta incertidumbre hacemos siembras a la carta con los volúmenes de los programas que nos demandan.

Y a día de hoy, ¿cómo se encuentra el mercado francés de la patata?

En términos generales Europa ha tenido una sobre producción, y por supuesto, las cámaras francesas siguen teniendo patata que vender más barata que la nuestra. El año pasado se vendió hasta julio y mientras los envasadores almacenaban la nuestra.  Cuando llegó la campaña de Castilla-León nos encontrábamos que había stocks andaluces, que perjudicaron especialmente a los operadores castellanos. Fue una tormenta perfecta.

Resulta paradójico que el español esté comiendo patata de cámara procedente del norte de Francia y la patata del sur de España se venda en Alemania.

Así es. Se habla de la producción local y de la huella de carbono pero es todo muy teórico porque las transacciones comerciales responden a los intereses del dinero. Mi empresa, por ejemplo, vende en Europa 16.0000 toneladas de producto porque allí existe una cultura de la patata, es un producto que aprecian y están dispuestos a pagar por ser fresco. Todo lo contrario del mercado español.

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