Apuntando fuera de la U.E.

El vertiginoso incremento de las producciones de kaki españolas, obligan al sector a la búsqueda de nuevos resortes comerciales no ya en el tradicional mercado europeo, sino fuera de éste.
Los cálculos productivos para la próxima campaña, realizados en base a las toneladas aseguradas (unas 261.000 ya que normalmente no se asegura la totalidad) indican que el volumen global puede alcanzar las 300.000 toneladas. Inmersos en esta trayectoria ascendente, las previsiones para 2020 auguran una producción en torno a las 700.000 toneladas.
Como consecuencia de esta pujanza productiva, y en la búsqueda continuada de salidas comerciales, el presidente de la Asociación Valenciana del Kaki, Vicente Masiá, explicó a Fruit Today que era imprescindible la búsqueda de nuevos mercados. “El éxito del sector tendrá que basarse en la exploración e incorporación de nuevos destinos, fundamentalmente aquellos situados fuera de la U.E., y por qué no, en el mercado chino.”
Aunque China es la mayor productora de kaki del mundo, “las impresiones que tenemos es que existe necesidad de importar producto debido a una fuerte demanda. La fruta con origen europeo es altamente valorada por una clase social que ha alcanzado cierto poder adquisitivo y que valora la calidad europea.”
En la campaña 2015 se exportaron 185.000 toneladas de producto, de las que el 85%, es decir 158.000 se quedaron en destinos europeos y sólo 26.000 llegaron a países terceros.
Masiá confirmó que las cotizaciones del producto habían mejorado de media un 10% respecto a la campaña de 2014. “El consumidor debe pagar por un producto de alta calidad para que el agricultor perciba una liquidación decente ya que aumenta su interés en el cultivo y puede volver a reinvertir.”
Buena acogida de las ayudas extraordinarias. Como novedad en esta campaña el kaki es una de las frutas que entra en el paquete de medidas extraordinarias, instauradas por Bruselas a consecuencia del veto ruso. La acción ha sido muy bien acogida por el sector, ya que establece unos precios mínimos de salida y, en cierta manera, supone un respiro si la campaña se complica.
“La repercusión del veto ruso, ha supuesto durante dos años una importante merma de las exportaciones tanto a través de envíos directos como reexportaciones. Rusia se había convertido en un mercado muy fiel a nuestro producto. Y ahora, por fin, tras dos años superando este escollo, hemos tenido una respuesta.”

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