“La falta de mano de obra nos obliga a mecanizar”

Cuna

El gerente de la cooperativa Cuna de Platero analiza la situación del sector, marcado como ya es habitual, por la escasez de mano de obra y este año, además, por la galopante subida de costes

Juan Báñez señala que “la mano de obra es un bien escaso en todo el mundo y nosotros cada vez nos vamos más lejos a buscarla. Este año hemos tenido que recurrir a Centroamérica: Honduras y Ecuador, y el problema no solo afecta al campo, sino también a las centrales”.

La perspectiva a futuro no parece muy positiva: seguirá faltando. “Tener estas nacionalidades está siendo una experiencia positiva, pero cada temporada hay que empezar desde cero. Por eso, debemos intentar mecanizar las actividades agrícolas, invertir en la recolección mecanizada. Es difícil, pero sabemos que no imposible.”

Para ello, asegura, haría falta una búsqueda de alternativas por parte de todo el sector, cambiar la forma de cultivo para que las máquinas de recolección pudieran “trabajar cómodamente”. Los sistemas de hidroponía parecen, de momento, ser la mejor solución para este problema.

Una climatología que ayuda a mantener los precios

El inicio de temporada se ha caracterizado por fruta de muy buena calidad, una producción razonable y tranquilidad en los mercados. “Nos ha ayudado la climatología seca de febrero, pero la falta de agua se hace cada día más acuciante”.

El directivo remarca que, a pesar de la subida de costes, la alta calidad de la fruta les ha ayudado a mantener el equilibrio en los precios. “Queremos que los clientes participen en la repercusión de ese coste para que el agricultor perciba lo mismo, porque las subidas han sido muy altas, en algunos casos del 30%”.

En la situación actual, Báñez augura que cuando se produzcan desequilibrios en el mercado, los costes serán un limitante importante y “se expulsará a empresas del mercado si no obtienen los resultados adecuados”.

Por lo que respecta a la frambuesa el escenario no es tan alentador: “estamos sufriendo, hay demanda y no tenemos oferta”. Báñez explica que en estos meses la falta de frambuesa se debe a que las variedades remontantes no son capaces de cubrir los meses de finales de enero hasta principios de marzo.

Tampoco la competencia, especialmente la marroquí, es capaz de cubrir esa demanda. “Somos muy conscientes de que Marruecos nos come terreno y no podemos hacer nada ante los grandes volúmenes y la mano de obra más barata.”

En cuanto al arándano, Cuna de Platero ha apostado, como muchos otros, por la investigación y el desarrollo: “Estamos abiertos a participar en cualquier programa. Ahora la gente invierte mucho más en investigación, se tarda menos tiempo en obtener resultados”. Esto provoca que haya “un boom en variedades, que a la larga será positivo para el sector”.

Su variedad Cupla ha tenido una gran repercusión, con un aumento importante de hectáreas y casi medio millón de kilos recogidos en la última campaña.

Objetivo 2030

Cuna de Platero fue la segunda empresa del sector agroalimentario que firmó el Pacto Mundial de las Naciones Unidas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

De los 17 existentes, trabajan en 3, concretamente el de Salud y Bienestar –número 3-, para el que hacen promociones y dan a conocer los valores nutricionales de los berries; el de Energías asequibles y no contaminantes -número 7-, que en su caso viene relacionado con las placas fotovoltaicas o las cortinas de aire; y el de Industria, Innovación e Infraestructuras -número 9-.

Recientemente, la cooperativa obtuvo además el sello ‘Q-ODS’, que certifica el compromiso social y ambiental con el entorno, sin dejar de lado el económico, los tres pilares de esta certificación. En este sentido, Báñez asegura que “la sostenibilidad tiene que ser rentable económicamente, porque, si no, es artificial y no será duradera”.

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