Manzanas para climas cálidos, un proyecto hecho realidad

La cooperativa catalana Girona Fruits plantará su primera variedad adaptada al cambio climático este invierno

Con este plan, plantar durante este año 15 hectáreas y con objetivo de llegar a las 100 ha en cinco años, se inicia un proceso de adaptación al cambio climático. Estas variedades, más adaptadas al calentamiento que vive el planeta, contribuirán a una producción sostenible de alta calidad. Todo ello es el resultado de un programa internacional desarrollado por el IRTA, FruitFutur y la neozelandesa Plant and Food. Las primeras pruebas comerciales verán la luz en 2023.

“Iniciaremos esta aventura con una sola variedad, pero tenemos en la retaguardia otras muy interesantes. Son manzanas de una gran calidad gustativa en las que tenemos depositadas grandes esperanzas. Se incorporarán, además otras variedades resistentes a plagas o enfermedades, que pueden contribuir a la reducción de uso de fitosanitarios. Todo ello, dentro de un marco que genere una agricultura más sostenible.” explica Josep María Cornell, gerente de Girona Fruits.

Abanderados de la sostenibilidad

A finales de este año podrán terminar las líneas de envasado (relativas al transporte y desinfección automática de palots) que quedaron paralizadas a causa de un incendio el año pasado. Además, se está llevando a cabo una ampliación del local de cargadores de baterías y la reconversión del transporte interno, pasando a motor eléctrico. Todo ello, de manera simultánea a la ampliación de la propia central.

Y, como ya ha quedado dicho, la sostenibilidad en todos sus ámbitos forma parte del ADN de la entidad, que ha incorporado para sus cultivos unos textiles reutilizables que realizan la función de espejo, instalados en el suelo con los que las manzanas alcanzan una mayor coloración. Para las plantaciones de Fuji se han utilizado coberturas antilluvia para reducir los tratamientos  y evitar craking.

Por otro lado, y desde el punto de vista de envases y embalajes, Girona Fruits apostó hace ya dos años por la madera como principal soporte a sus productos (madera procedente de sus bosques), tanto en el comercio como en el transporte de pallet en los procesos internos.

En términos energéticos, se proyecta la instalación de placas fotovoltaicas para lograr el autoconsumo y evitar, en la medida de lo posible, la emisión de gases de efecto invernadero. Y en cuanto al agua de riego, desde hace años están inmersos en el programa GiroReg, auspiciado por el IRTA y que utiliza sondas para el mejor aprovechamiento de este bien tan escaso.

“Con todas estas medidas pretendemos acogernos al decreto de la Generalitat sobre producciones sostenibles, que va más allá de la producción integrada, y que pronto verá la luz,” remarca Cornell.

En esta campaña, la cooperativa de Bordils ha comercializado 22.000 toneladas de manzanas.  El consumo de manzana en 2021 ha disminuido algo respecto al 2020, año de eclosión de la pandemia, no obstante, el mercado ha mantenido una tónica de ventas fluida en la que mucho ha tenido que ver la bajada de producción general en Europa de entorno a un 20%. “Esta reducción en los volúmenes se ha traducido en aumento de precios, este incremento ha compensado en parte la falta de rendimiento en la producción. El resultado final de la campaña lo podemos calificar como satisfactorio” matiza el directivo.

Aunque la entidad está muy enfocada comercialmente en el mercado interior, la actividad exportadora fluctúa entre un 10% y un 20% dependiendo de la temporada y se corresponde principalmente con las variedades Granny Smith y Royal Gala, en especial para calibres medianos y pequeños, menos valorados en el mercado local. Entre estos mercados exteriores destacan los Emiratos Árabes y África. La variedad Granny Smith representa un porcentaje importante de su producción, que esperan llegue a 6.000t en la próxima campaña.

La competencia

“Uno de los retos más importantes del sector es competir con producciones de otros países con costes laborales inferiores y medidas medioambientales que permiten utilizar sistemas y productos prohibidos en la Legislación española para nuestros productores. Estas manzanas llegan a nuestros mercados, confunden al consumidor y reducen su confianza en un producto natural, sano, sostenible, de alto valor social y económico, como son las manzanas nacionales” enfatiza Cornell.

“En cuanto a la competencia de las manzanas de otros países europeos que mantienen los mismos costes laborales y medioambientales que nosotros, nos preocupan menos.  Podemos aprender de ellos, en la concienciación del consumidor, reconocimento y protección, escogiendo siempre el producto de proximidad y nacional frente al que llega de otros países”, comenta el empresario. Esta exigencia y valoración del consumidor del producto nacional se traduce en la necesidad de los puntos de venta de ofertar siempre la manzana del país, incluso a precios superiores del producto de importación.

Respecto a las previsiones de la futura temporada, Cornell cree que “debemos esperar a la celebración de Prognosfruit, la primera semana de agosto, para disponer de las previsiones de cosecha en Europa, en principio esperamos volúmenes parecidos a la que tuvimos hace dos años”. Se presenta una campaña de producción irregular en las zonas productoras europeas, marcada por los efectos del frío de primavera y los temporales de granizo.

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