Saboreando la vida

Félix Moracho es un hombre de palabra fácil, locuaz, que domina el lenguaje y utiliza tacos en el momento justo de la conversación. Me hizo pasar a su despacho para una breve presentación y mi grabadora registró una hora y 50 minutos de una interesante charla. Al acabar, puso en mis manos los CD’s de los últimos invitados del Huercasa Country Festival: The Mavericks, Sam Outlaw, Ryan Bingham y Whitney Rose.
Félix Moracho. Huercasa Country Festival

Félix Moracho es un hombre de palabra fácil, locuaz, que domina el lenguaje y utiliza tacos en el momento justo de la conversación. Me hizo pasar a su despacho para una breve presentación y mi grabadora registró una hora y 50 minutos de una interesante charla. Al acabar, puso en mis manos los CD’s de los últimos invitados del Huercasa Country Festival: The Mavericks, Sam Outlaw, Ryan Bingham y Whitney Rose.

Este navarro de 62 años saborea la vida porque ha estado cerca de la muerte. Es resolutivo y determinante. Antepone su clase de country line dance a cualquier compromiso y baila con su gente como uno más.

Tuvo debilidad por los libros de experiencias entorno de la muerte, pero una vez resueltas las dudas, se ha pasado al management empresarial.

De físico alto y complexión delgada, no pasa desapercibido. Come poco y no le queda otra que ser adicto al omeoprazol porque el estrés laboral le ha jugado una mala pasada.

Usted me dijo una vez que a las empresas les falta creatividad pero no creo que sea el caso de la suya.  ¿Cómo se le ocurrió la idea de conectar Huercasa con el country? En algún tugurio de Kentucky u Oklahoma, como mínimo.

La idea surgió en Brasil, concretamente en una macrodiscoteca de Sao Paulo, la Vila Country. El concepto fue madurando y el maridaje final se produjo en una segunda visita. Nos dimos cuenta que era una música transversal, influyente no sólo en Estados Unidos, sino en muchos países. Sintonizaba muy bien con nuestro producto y es el mejor icono internacional del mundo rural. Y nosotros somos cuatro románticos enamorados de la vida en el campo, aunque sepamos que esto se muere.

Me imaginaba el country como un género genuinamente norteamericano. ¿A usted siempre le gustó?

Surgió en Estados Unidos, pero se ha extendido a lo largo y ancho del planeta generando música country autóctona en muchos países. De hecho, el mayor festival del mundo se celebró en Brasil con Alan Jackson como figura estelar.

Yo he sido un enamorado del rock sureño en mi etapa de estudiante. Me volvían loco los Allman Brothers, los Debbie Brothers o los Lynyrd Skynyrd. ¡Ufff, qué canción Jessica!

¿Entonces supo siempre que quería ser agrónomo y vivir en el campo?

No, fue una decisión muy personal que tomé durante la Seminci, el festival de cine de Valladolid. Era una época en que lo argentino estaba muy en boga, escuchábamos a Jorge Cafrune y leíamos poemas de Martín Fierro. Yo tenía un amigo hispano-argentino y fuimos a ver un documental sobre la pampa y el mundo de los gauchos, que me impacto. Allí tomé esa decisión y decidí que me iría a ese mundo inhóspito de grandes extensiones.

¿Pero esto nunca se llegó a materializar?

La verdad es que hubo una época en la que hice bastantes viajes a Argentina, sobre todo cuando mi amigo era el presidente de Aerolíneas Argentinas. Estuve casi a punto de montar una empresa de endivias allí, pero afortunadamente no se concretó. Los vaivenes económicos del país siempre estuvieron muy presentes.

He visto libros de inglés sobre su mesa de trabajo, ¿qué tipo de lecturas hace?

(Tajantemente) Yo leo poco.

Perdone, pero no me lo creo. Alguien que cita a Fierro o a Goytisolo, como sé que hizo usted en una entrega de premios hace poco, es una persona leída.

Yo no leo, sino que estudio. Releo, tomo apuntes y aprendo. Estoy en contra de leer compulsivamente porque al final no te queda nada. Lo que interesa es aprender.

¿Y qué tiene entre manos?

En estos momentos un libro de gestión empresarial, “Funky business forever”, de dos gurús de la gestión empresarial   muy disruptivos. Soy muy aficionado a los temas sociológicos y hubo una época en que me gustaban mucho los libros de autoayuda y psicología y también he leído mucho sobre el entorno de la experiencia de la muerte.

¿Perdone? ¿Sobre la experiencia de la muerte?

A todos nos da miedo la muerte, al igual que la enfermedad y la vejez. Nadie te enseña a convivir con situaciones de enfermedad irreversible ni a morirte. Valdría la pena hacer algún tipo de entrenamiento sobre ello. Yo, el mío ya lo he hecho y me ha costado bastante. He leído mucho sobre experiencias de personas que estuvieron clínicamente muertas o muy enfermas y esas lecturas me ayudaron.

¿Y usted ha estado cerca de la muerte?

Hace 12 años tuve un cáncer de piel y estuve ingresado en un pabellón de oncología del Gregorio Marañón. Aceptar que te ingresen allí es realmente duro, pero si sales luego te pega un subidón. Las enfermedades las desencadenan los pensamientos autodestructivos. Nuestra salud es obra de nuestros pensamientos y por ello la autosugestión se basa en el envío de pensamientos positivos al cerebro.

¿Cuál es la conclusión? ¿Es usted creyente?

Sí, soy creyente. El ser humano no está preparado psicológicamente para aceptar la muerte. El grado de complejidad de la vida es tal que no puede ser fruto del azar, por eso creo que hay algo o alguien superior.

Volvamos a algo más terrenal. Me han dicho que tiene auténtica afición por salir a caminar o hacer rutas en la montaña.

Le han informado bien, pero estoy muy tocado desde hace dos veranos. Un descerebrado amigo mío (comenta con mucha sorna), profesor de la Politécnica de Extremadura, me llevó a una ruta por Gredos que debía durar 4 horas. Nos perdimos y las 4 horas se convirtieron en 14. Se nos acabaron los víveres y el agua. Yo no estaba preparado para eso y casi me muero en la montaña. Desde entonces físicamente no soy el mismo; me duele la cadera, las piernas, etc. Antes me ponía a caminar a cualquier hora de la noche y me estaba hasta el amanecer. Ahora sólo camino media hora o hago algo de elíptica.

Por último, en su line dance ¿con quién se sentiría más a gusto bailando con Hillary o Trump?

Realmente, me quedo con Beyoncé, que apoyó a Hillary. (Risas..).

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