Toni García, voluntad titánica

Toni García

Toni (su verdadero nombre es Jesús Antonio) está casado con Pepa, también ejecutiva de Consum. Nacido en Cuenca hace 46 años, se siente tan profundamente valenciano que, siguiendo la tradición de la tierra, es el encargado de hacer la paella los domingos. Por si fuera poco, es socio, y seguidor del Valencia C.F. porque su pasión antes que la bicicleta, fue el fútbol, bueno, el Valencia.

Siempre hizo deporte y sobretodo jugaba al fútbol, pero la edad y las lesiones lo reconvirtieron en ciclista. No es un deportista de fin de semana, sino un aguerrido estratega al que le gusta preparase para competir en situaciones extremas. Por eso, verano e invierno, con frío o calor, hace diariamente sus sesiones de entrenamiento. Metódico y hombre de agenda planificada, tiene también su programa de carreras para todo el año.

Así, la primera del calendario es la ‘312’ de Mallorca, después la ‘Quebrantahuesos’, en Sabiñánigo (Huesca), con puertos de montaña de más de 3.000 metros acumulados de altitud y la tercera, ‘La Maratona de las Dolomitas’, territorio prealpino en Italia, con puertos míticos del Giro de Italia.

Pero queda la más dura de todas, la “Titan Desert”, carrera que transcurre por los inhóspitos parajes de las montañas del Atlas y el desierto marroquí, con una trayectoria de más de 700 km y seis días de viaje.

Fui testigo, y un tanto partícipe, de su entrenamiento base para 2016-17 en la Sierra Calderona, cerca de su casa. Toni me había preparado equipación y una bicicleta, las de Pepa, a la que dice “haber engañado” para acercarla a esta pasión y compartir momentos juntos.

¿Qué tipo de entrenamiento físico realiza para esta serie de carreras?

Aquí, en la Calderona, hago dos tipos de entrenamiento: uno más aeróbico, el de rodar, necesario para pruebas como la ‘Titan Desert’ y el de habilidad, que es el de montaña, con subidas de unos 600 metros. Este paraje te permite también hacer algo de subida en carretera, que te ayuda a mantener esa cadencia en la bicicleta.

Cuando faltan tres meses para una prueba te vuelves exigente y pasas a hacer series y recorridos más duros. Tienes que llegar en forma, con unos mínimos físicos, independientemente de que luego te suceda algo. La preparación consiste en esfuerzo.

¿Y los entrenamientos en casa?

En casa suelo hacer una hora y media de rodillo y también trabajo el tren superior, ya que, aunque no lo parezca, es muy importante para un ciclista. Como las sesiones son largas, aprovecho y repaso los correos del día o veo las noticias.

Soy una persona absolutamente metódica e improviso sólo lo necesario. Traslado mucho de lo que hago en el trabajo a los objetivos que me marco a principio de temporada para el deporte.

¿Cuál es la motivación para realizar una prueba tan dura como la ‘Titan Desert’?

En realidad, es un reto personal, como la superación de uno mismo. El conocer que puedes hacer algo que te propones y para lo que te preparas.

Creo que fue alguien del sector quien le alentó a esta nueva experiencia.

Sí, Eduardo Córdoba, que ya había participado. Realmente cuando coincidimos allí, le dije que era un c…..n, porque una cosa es imaginarlo y otra vivirlo. Es una experiencia dura, que te marca tanto, que repetiré. Se ha convertido en un desafío personal.

¿Cuál es la parte más dura de la prueba?

Sin duda, la prueba en sí lo es, pero personalmente creo que el hecho de dormir en una jaima, después de haber pedaleado unas diez horas o ducharte en un barracón, de los que pende un leve chorro de agua, son ocasiones extremas.

La prueba igual transcurre por un desierto de arena, en el que no puedes pedalear y tienes que echarte la bici al hombro como por un desnivel de 300 metros lleno de piedras. En ocasiones, en plena soledad, pensando que, a pesar de las coordenadas, te has perdido.

Todo ello sin mencionar que las temperaturas son altísimas y necesitas hidratación constante, que te puedes perder, tener una caída, una lesión, una gastroenteritis, una rotura en la bicicleta, etc. La línea que divide el acabar la carrera o no es muy frágil, y muchas veces depende de la suerte.

¿Tal y como están las cosas, vivieron algún momento de peligro?

Existe un riguroso control por parte la organización. Aunque un corredor colombiano se perdió y hasta que no lo encontraron pensamos en cualquier posibilidad.

¿Pero usted es un hombre de bicicleta de montaña o de carretera?

Yo soy de carretera, disfruto mucho más, pero la ‘Titan’ aúna ambas cosas, no porque haya carreteras, sino porque el entrenamiento que hacemos los de carretera es necesario para algunas pruebas.

¿Ha sufrido muchas caídas? Le veo unas cuantas señales en las piernas

Sí, algunas. La más reciente se produjo cuando en un grupo todos se cayeron, y el que iba a mi lado me enganchó a mí. Aunque la mayoría de mis pequeñas cicatrices son recuerdos de la ‘Titan’. A veces, ibas bajando y arriesgabas para recuperar el tiempo perdido, perdías la concentración y te caías. Enseguida acudían los médicos, te curaban, te montabas en la bici y seguías la carrera.

¿Quién es su ídolo en ciclismo?

Sin duda, Miguel Induráin. No sólo como deportista, sino como persona. Siempre admiré sus valores, su saber estar, cuando dejaba ganar la etapa a su compañero porque se sabía líder de la clasificación. Todo esto dice mucho de él.

He visto que en la barbacoa de su casa tiene un escudo del Valencia. ¿Y el fútbol, qué lugar ocupa ahora en su vida?

Yo no abandono al Valencia. Sigue en mi corazón y siempre que puedo voy a verlo.

¿Dónde pasa las vacaciones de verano?

Mi mujer y yo, como viajamos bastante, hemos tomado como rutina, desde hace años, pasar unas semanas en la isla de Ibiza, de manera muy tranquila y acompañados de la familia.

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