¿El tomate es una fruta?

Entre todos los vegetales, el tomate ocupa un lugar especial en lo que a mitos alimentarios se refiere.
tomate es fruta

Tradicionalmente considerado como una verdura, lo cierto es que en los últimos tiempos hemos visto que muchas personas se refieren al tomate como una fruta. ¿Realmente tiene sentido esto, o se trata de un error de concepto?

Definiciones botánicas y culinarias

La respuesta corta es que sí, el tomate es una fruta. El tomate se considera una fruta porque posee semillas, y como tal su función botánica es la de propagar la especie por doquier. El árbol la crea como sustento nutricional para la futura planta que está por desarrollarse. De esta forma, encontramos una clara diferencia entre su definición botánica y aquella culinaria o gastronómica. Porque claro, en términos culinarios el tomate no se comporta como una fruta. Normalmente se toma en ensaladas, salmorejos o gazpachos, y se cocina con él.

Es decir, utilizamos el tomate en la cocina para recetas saladas y no dulces que están tradicionalmente asociadas a las frutas. ¿Significa esto que el tomate no es una fruta? Para nada. Como hemos visto previamente, el tomate es tanto una fruta como una verdura. Solo que difiere de terminología en función del uso y enfoque que le demos.

Propiedades y beneficios nutricionales del tomate

Al margen de si es una fruta o una verdura, lo que está claro es que el tomate es un recurso increíble en la cocina, tanto por sus maravillosas cualidades organolépticas como por su enorme potencial nutricional. En este sentido, el tomate destaca principalmente por los siguientes nutrientes:

  • Alto contenido en agua. El tomate posee un 94% de agua en su composición. Se dice pronto. Como sucede con casi todos los vegetales, el tomate es prácticamente agua. De esta forma, resulta ser un alimento altamente hidratante que nos ayuda a alcanzar con éxito nuestras necesidades de agua diarias.
  • Rico en fibra dietética. Todos los vegetales poseen cantidades muy interesantes de fibra dietética, lo cual se relaciona con sus bondades hacia la salud humana en la prevención de enfermedades y aumento de la saciedad.
  • Licopeno a raudales. Uno de los antioxidantes más potentes que existen es el licopeno. Este compuesto responsable del color rojo del tomate está presente de forma abundante en él, y se relaciona con un papel saludable muy elevado en nuestra dieta. Pertenece a la familia de los carotenoides, igual que el beta-caroteno típico de las zanahorias.
  • Vitamina A: el tomate tiene aproximadamente unos 82 microgramos de vitamina A por cada 100 gramos de alimento. El beta-caroteno anteriormente mencionado está íntimamente ligado a la vitamina A, ya que es su precursor. Su función se relaciona con el adecuado funcionamiento de la vista.
  • Vitamina C: el tomate aporta unos 19 mg de vitamina C por cada 100 gramos de alimento. Al igual que el licopeno, esta vitamina tiene un gran potencial antioxidante que protege nuestras células de los radicales libres que degradan nuestras células. Junto al resto de vitaminas y minerales del tomate conforma una gran reserva de micronutrientes para nuestro organismo.
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