Esta campaña extremeña se prevé una producción de alrededor de 250.000 toneladas de fruta de hueso, un 22% menos respecto a su potencial de 320.000 toneladas, de acuerdo con la Asociación de Fruticultores de Extremadura, Afruex.
Mientras que en nectarina, melocotón, paraguayo y albaricoque se espera una cosecha similar a la de la temporada anterior, con un ligero descenso de los rendimientos, se prevé una caída de producción de alrededor del 30% en ciruela, el producto más representativo en volúmenes, debido a los problemas climatológicos durante la floración, así como a la tendencia a que se siga reduciendo su superficie en determinadas variedades.
«La cosecha de ciruela empezará a finales de este mes y, en general, habrá un 30% menos este año, ya que depende de las zonas productoras y de las variedades, siendo la ciruela amarilla la que más caerá en volúmenes», avanza Miguel Angel Gómez, gerente de esta organización agraria.
Las lluvias y la bajada de temperaturas han ralentizado un poco la cosecha de cereza, melocotón y nectarina. «Esto ha hecho también que la campaña de fruta de hueso, que en principio venía adelantada, termine viniendo casi en sus fechas habituales», indica Gómez.
«En principio, Extremadura podrá encontrar un mayor hueco comercial este año en los meses de junio y julio, en comparación con la campaña pasada, al estar más adelantada la producción murciana».
La falta de mano de obra sigue siendo uno de los mayores hándicaps para los fruticultores extremeños. «Somos la única zona productora de fruta de hueso en España que solo cuenta con mano de obra local para la campaña. Estamos estudiando la opción de conseguir traer contingentes de trabajadores que trabajan en otras zonas y cultivos para que continúen en Extremadura», señala el gerente.























































