Coop. Carlet: la innovación constante

José Climent habló con Fruit Today sobre algunos aspectos clave del sector: la crisis citrícola y la búsqueda de nuevas alternativas de producción para los socios de la entidad

¿Qué opinión le merece toda la convulsión por la que está pasando el sector?

Ya se han vertido muchas opiniones sobre las causas de esta situación porque lo yo quiero resaltar es que a pesar de que somos la despensa de Europa, el sector agrícola está ninguneado. Sería un error muy grave depender de países terceros para comer.

Con este tipo de situaciones estamos arruinando al productor europeo y desde mi punto de vista, esto va en contra de las bases de la creación de la Unión Europea.

Es incongruente que la PAC, con uno de los presupuestos más elevados dentro de los 27, abra la puerta a producciones que no cumplen los mismos requisitos que debemos mantener nosotros.

¿Se mantiene el kaki como una de las apuestas fuertes de la cooperativa?

Sí. Además, hicimos unas inversiones muy importantes en función de este cultivo. Sin embargo, debo decirle que yo soy un firme partidario de dar alternativas a los agricultores y me da pánico el monocultivo. En estos momentos, también nos estamos orientando hacia producciones de cítricos de alta calidad; me refiero a variedades tardías tipo Tango y Nadorcott, que a pesar de su royalty dan buenos resultados para el agricultor.

¿Cómo ha resultado la campaña?

La importante bajada de producción ha dado como resultado una fluidez en el consumo, con unos precios por encima de los del año pasado. Nuestras instalaciones están preparadas para cubrir un potencial de unas 42.000 toneladas, pero este año el descenso ha sido generalizado para todos y nos hemos quedado en unas 30.000.

¿Qué otras alternativas se plantean?

Somos conscientes de que existe el riesgo de que el kaki se convierta en un commodity. Ya hay kaki de ultramar y otras variedades que no son el Rojo Brillante y que pueden estar todo el año. Contamos con 930 agricultores, que mantienen una mentalidad de constante innovación y cambio. Son exigentes y desean que las nuevas alternativas que se les planteen funcionen. Aunque somos una cooperativa con una producción diversificada (en una campaña normal tenemos unas 42.000 toneladas de kaki, 16.000 de cítricos, 12.000 de fruta de hueso y unas 200 de sandía) seguimos buscando alternativas. Una de ellas pasa por el kiwi amarillo y en experimentación tenemos la uva apirena.

¿Y cuál es su opinión respecto a las producciones de hueso, donde ustedes son un referente en la Comunidad Valenciana?

Hemos sido un referente por nuestra apuesta varietal hace ya muchos años, pero hoy en día, la situación ha cambiado. La rentabilidad de la fruta de hueso es nula y desde mi punto de vista, en la actualidad, la única opción, a tenor de los datos sobre el incremento de producción de los últimos años, es la reducción de la oferta.

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