Desplazamiento hacia la segunda parte de campaña

Desde principios de siglo, atendemos a un movimiento productivo hacia la segunda parte de la campaña debido al buen resultado de las variedades club

Para entender este desplazamiento hay que hablar de uno de los grandes cambios en los últimos tiempos, la ley de protección vegetal, que ha venido acompañada de la combinación de variedades con royalties y formación de clubs. La función de los clubs es crear una especie de “números clausus” en algunas variedades.

En este sentido, y por lo que respecta a clementinas y naranjas, este hecho no ha tenido una repercusión relevante, pero sí lo ha tenido en mandarinas híbridas con cosecha a partir de enero. Y, aunque no todas las variedades que se han acogido a este esquema de trabajo se han consolidado, existen tres que han alcanzado una posición en el mercado que ha cambiado el panorama de la segunda parte de campaña de mandarinas.

Hasta principios de este siglo, la primera parte de la campaña de mandarinas (hasta mediados de enero) se realizaba con Satsumas, Clementinas y Novas, y la segunda parte con Fortunas, Ortaniques y otros híbridos de menor cuantía. Esto significaba que el 85% de la comercialización se realizaba en la primera de la campaña y el 15% desde febrero a mayo.

El crecimiento de Nadorcott, Tango y Orri, que superó las 400.000 toneladas en 2020-21 ha provocado una distribución por meses, que se sitúa en el 75% de la producción desde septiembre a enero y del 25% de febrero a mayo, lo que permite suavizar la curva de oferta mensual y una mejora de la capacidad  negociadora de los operadores en los mercados.

Lo más significativo es que los resultados económicos de estas tres variedades respecto a las mandarinas de la primera parte, han sido, de media, entre 0,30 y 0,60 euros/kilo más elevados, lo que ha implicado buenos resultados para los productores.

Cambios en la localización

Además de este desplazamiento hacia la segunda parte de campaña, se ha asistido también a cambios en la localización de la producción nacional, en los que la Comunidad Valenciana ha ido detrimento de su capacidad productiva, que ha ido dando a Andalucía. De un 65% productivo en la Comunidad Valenciana a principios del siglo XXI se ha pasado a un 50%, creciendo hasta un 35% Andalucía (antes representaba el 22%) y un 15% la Región de Murcia.

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