El mundo ‘brásica’ busca la especialización

Bimi

Bimi sigue expandiéndose mientras surgen otras alternativas. En 2020 Sakata impulsará packaging sostenibles y estudiará los formatos de mezclas.

El sector agrícola lleva años repitiendo un mantra: hay que apostar por el sabor y la diversificación. Un reto en el que se han volcado todos los segmentos productivos, con mayor o menor acierto. En el caso de las brásicas, hay un referente claro, Bimi. El cruce entre brócoli y una col china Kai-lan de Sakata ha logrado revolucionar el mercado a fuerza de perseverancia. Y es que, aunque es ahora cuando está popularizándose en España y otros países europeos, en el exigente mercado británico lleva 15 años comercializándose con éxito bajo la marca Tenderstem.

La trayectoria del producto es larga. Nació en Japón hace 25 años, fruto de un intento de mejora del sabor del brócoli. “Históricamente el brócoli se sobre cocinaba y liberaba compuestos sulfurosos que restaban sabor y producían un olor poco agradable. Los mejoradores buscaron mejorar el sabor de esta brásica y surgió un producto distinto, con mucho potencial y un claro valor añadido para el consumidor final”, explica Alberto Alapont, Food Chain Manager de Sakata. Esa visión de ver el valor añadido en un producto nuevo fue el germen de Bimi.

En España el primer intento de comercialización se produjo hace unos 10 años. “En aquella época, la sociedad estaba menos madura en lo que a concienciación de salud se refiere, su introducción fue lenta porque las tendencias de consumo eran otras”. Posteriormente se relanzó la marca hace 4 o 5 años en España y Portugal. Entonces se decidió tomar otro camino, acompañándolo con una comunicación adecuada y acercándolo al consumidor para que lo degustara. Una estrategia vencedora, que ha logrado darlo a conocer de forma más masiva.

En Reino Unido, donde el producto lleva muchos años, la tendencia alcista es importante, teniendo en cuenta que el consumo de brásicas ya es alto de por sí en el país. Y en España y otros países europeos va en aumento, con margen de crecimiento.

Cada vez son más las casas de semillas que han visto ese tirón, y lanzan productos que recuerdan a Bimi (los últimos, Redi de Bejo, EasyBroq de Syngenta y anteriormente el Bellaverde de Seminis y Calebrini en el caso de HM.CLAUSE).

Alberto Alapont asegura que, “visualmente no dejan de ser sprouting broccoli, pero en esencia la diferencia con Bimi es que son productos distintos, no tienen nada que ver en sabor”.

Por un lado, por el propio origen de Bimi (el mencionado cruce con kai-lan), y por otro, por el estricto control en el proceso de comercialización, con especificaciones de producto, en aras de garantizar que sea tierno, suave y dulce de cara al consumidor, y que el productor tenga rentabilidad, no en vano, las necesidades de mano de obra son importantes en este cultivo.

Bimi continúa trabajando en ir de la mano de las demandas del consumidor. Por ello, uno de los retos a medio plazo es diversificarse en formatos de mezclas, una de las tendencias de consumo actuales. Por ejemplo, en Gran Bretaña, con un mercado más maduro, se vende un porcentaje considerable de Tenderstem en mezcla con otros hortícolas y brásicas (mini zanahorias, etc), y también ‘frozen Tenderstem’ (congelado). En España, los mix se valorarán más aún en un año importante en materia de medio ambiente. “Vamos a reducir el plástico, ya se están valorando distintas opciones de packaging”.

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