La patata andaluza llega en pleno repunte de consumo

patata

La patata nueva andaluza inicia sus primeras salidas al mercado en un contexto de fuerte demanda de patata fresca en toda Europa.

La cosecha de 2020 presenta una buena calidad, con un aumento de superficie de entorno a un 7%. El clima ha sido muy benévolo durante el mes de abril debido a las lluvias moderadas y persistentes que han paliado las condiciones de sequía de meses anteriores. Las primeras patatas han llegado al mercado nacional la semana 17.

Pepe Porcel, director de la sevillana Distrisur, explica cómo este repunte de ventas se debe al confinamiento: “Aparte del acopio de las primeras semanas, ahora el aumento se registra porque estamos en casa y hay tiempo para cocinar.”

No solo el segmento de patata lavada ha experimentado este repunte. Una vez “normalizado” el confinamiento, también lo ha hecho la patata para industria que elabora chips. “Con la hostelería y los bares cerrados, los consumidores han optado por tomarse el aperitivo en casa.”

Distrisur prepara su programa para Alemania a partir del día 27 de abril, es decir, con una semana de adelanto sobre el año pasado. El mercado alemán está ávido de patatas en el supermercado porque también allí las ventas se han disparado. “Con esta situación de alta demanda y disminución constante del stock, creemos que la campaña de patata nueva puede ser bastante favorable, aunque es cierto que esta crisis sanitaria significa en el fondo una gran convulsión y podemos tener problemas logísticos como el encarecimiento del transporte por escasez de retornos,” aclara Porcel.

La cara y la cruz para el mismo producto

La parte negativa de esta situación se la lleva la patata para el canal Horeca, no sólo en España sino en toda Europa. Se ha producido un importante frenazo de la demanda de patata congelada en los países del centro y norte de Europa.

En España, con la hostelería, restaurantes, bares y colectividades cerradas, el segmento de patata para freír se ha reducido drásticamente. Los comerciantes y agricultores de Castilla y León mantienen un volumen importante de stock de patata con escasa salida comercial y que, dadas las circunstancias de confinamiento y el largo periodo de éste, puede llevar a la ruina a muchos pequeños negocios.

“No creo que sea justo dejar morir negocios en España, mientras se sigue importando de fuera. Es un momento para la solidaridad con estos agricultores y comerciantes, que ven como empeora la situación cada día que pasa. Hoy les ha tocado a ellos, pero mañana podemos ser nosotros.”

“Desde mi punto de vista, deberíamos aumentar los pedidos de patata nacional en detrimento de la patata importada para freír. Al menos, esta crisis debe enseñarnos algo. Los importadores ya se están dando cuenta de que hacen un gran favor a Francia y un flaco favor a los agricultores españoles.”

Y respecto a esta gran dependencia de Francia, Porcel remarca que son momentos para repensar la situación porque en España se podría producir mucha más patata. “Tenemos envasadores que paulatinamente están aumentando sus contratos en nuestro país. Hoy en día, hay agricultores muy profesionales que están dispuestos a mantener compromisos serios y estables con la distribución”

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