Naranjas a China, a pesar del ‘cool treatment’

Empleada de frutería en china

Hace nueve años que el dragón asiático abrió sus puertas a los cítricos españoles. A pesar de todo, las exportaciones hacia este país siguen siendo minoritarias

Una treintena de firmas españolas ha logrado ‘infiltrarse’ en un mercado dominado por norteamericanos, egipcios, sudafricanos y australianos en esta categoría.

Dirigidos por Oliver Huesmann, consultor para Asia, nuestra publicación, Fruit Today euromagazine, así como un grupo de exportadores y profesionales del sector, pasó una semana recorriendo el comercio del país y algunos de sus mercados mayoristas.

La iniciativa de este ejecutivo, denominada “EuroFRESHPRODUCE”, pretende poner valor a la producción española citrícola gracias a sus altos estándares de calidad y seguridad alimentaria.

Aunque el acuerdo bilateral entre España y China para exportación de cítricos se firmó en 2007, los envíos no comenzaron hasta 2014. En 2016 se llegó a las 10.134 toneladas con un valor de 11,3 millones de euros. En 2015 el volumen de negocio fue de 3,4 millones de euros y significó el triple de valor que en 2014, primer año de envío.

“Aun así, a pesar de su potencial como cliente, las ventas a China no despegan, en la medida de lo que potencialmente podrían suponer,” matiza el consultor.

“A España le falta hacer marca y promoción en el país y afrontar de manera conjunta un mercado de estas dimensiones, en el que nadie es competencia de nadie debido a las magnitudes de las que hablamos y al crecimiento económico que vive todo el país, estimado en 6% ó 7% entre 2018 y 2021,” recalca Huesmann.

España se sitúa como el quinto proveedor de naranjas a China,  con una cuota del 5,4%, por detrás de Sudáfrica (33%), EEUU (31%), Australia (21%) y Egipto (9%). En mandarinas somos el cuarto proveedor con 2.138 toneladas en 2016, y una cuota del 6,8%.

El tratamiento de frío, en tela de juicio

El principal escollo para la entrada de fruta española son las duras exigencias del protocolo respecto al tratamiento de frío (por la plaga de ceratitis capitata) que debe recibir la fruta.

Los requisitos establecidos son de 1,1º o menos durante 15 días consecutivos, 1,7º o menos, durante 17 días y 2,1º o menos durante 21 días.

Este proceso de enfriamiento se realiza durante el viaje y significa un serio inconveniente por la alta probabilidad de que el producto llegue con problemas de escaldado o pitting. A pesar de ello, el ‘know how’ de empresas con una gran solera lo han desafiado y la fruta llega, en la mayoría de las ocasiones, en buenas condiciones (es posible ver marcas como Peica, Motilla o Bollo, entre otros).

Exportar a China es una tarea ardua, en la que además de destinar la mejor mercancía (que debería restarse de la destinada a Europa), necesita de una persona en destino, que supervise lo que sucede. Las firmas más aventajadas conocen esta necesidad y están inmersas en la creación de filiales u oficinas en el país. Es el caso de la valenciana, SanLucar, que en varios meses contará con una persona de la empresa de forma permanente, o el caso de Natural Hand, con presencia importante durante meses.

Las opiniones son diversas, así Vicente Luis Ramos, de la firma Albenfruit, cree que “China representa una oportunidad más pero no es la panacea, sobre todo en épocas en que los mercados europeos pagan bien el producto. Otra cuestión es que Europa esté colapsada y sea interesante aligerar nuestro mercado natural, pero siempre hay que valorar un envío con tantos riesgos”

Pros y contras del mercado chino

Por los datos recabados in situ, a través de los diversos mercados e importadores con los que esta publicación tuvo contacto, la naranja española se encuentra en un posicionamiento medio, entre la líder Sunkist, y la egipcia, que compite en el segmento de precio, muy por debajo de la española.

Sunkist posee el reconocimiento de marca y, además, se adecúa en grados brix al gusto dulce que demanda el consumidor oriental (sobre unos 16). La naranja procedente de Egipto suele tener entre 11 y 12 y se destina, en ocasiones para zumos. La española, que podría competir en precio con la americana, “no alcanza sus grados brix y se queda entre 13 y 14”, nos indicaron fuentes del mercado de Shanghai.

A todas luces, y según los datos recabados, el consumidor necesita una marca de referencia como es el caso de Sunkist. Si la firma ofrece la calidad y el dulzor que agrada, el precio pasa a segundo lugar.

En China se aprecian las Navel, las Valencias y en el mes de junio se estaban recibiendo Chislett.

Aunque China es un gran productor de cítricos, con casi 30 millones de toneladas, en su mayoría mandarinas (19.300 toneladas) y su cosecha coincide básicamente con el calendario español, Huesmann se pregunta: ¿Podemos permitirnos el lujo de no estar en China, un país que tiene 1.300 millones de habitantes y en 2030 será la primera economía mundial?

Claves para entender el mercado chino

Las oportunidades de negocio en el gigante asiático se analizan bajo diferentes aspectos:

La clase media china, a la que se incorporan 50 millones de personas cada año, está dispuesta a comprar comida importada ya que le proporciona un nivel de seguridad alimentaria mucho más alto que la producción local, salpicada de escándalos alimentarios. Sólo un 10% de esta clase media confía en los alimentos producidos en el país.

La estructura salarial en toda China indica un fuerte crecimiento, lo que en pocos años supondrá que el 30% de la clase media mundial estará en este país, con la consecuente elevación de su poder adquisitivo.

El mercado chino está familiarizado con los productos de importación provenientes de la U.E, América, Australia o África.

Respecto a la producción agrícola en China hay que reseñar diversos aspectos:

Entre un 60% y un 80% de las aguas subterráneas en China están contaminadas y el país sólo dispone del 6% de suministro de agua para un 20% de la población mundial. Sólo el 10% de su territorio es apto para la agricultura, debido a la extensión de los desiertos y del Himalaya.

Esta situación explica que, en 2030, pase a importar el 60% de los alimentos que consume.

Otra de las oportunidades que genera el país es la inversión en producción (algunas empresas holandesas ya han empezado a hacerlo) y el traspaso de tecnología y saber hacer, aspecto para el que el gobierno chino ha presentado facilidades económicas.

 

 

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