La uva de mesa peruana afronta una campaña atípica, condicionada por el clima y por un desajuste entre el crecimiento de la superficie cultivada y el volumen final previsto para exportación. Según la primera estimación de la Asociación de Productores de Uva de Mesa del Perú (PROVID), el país prevé exportar 82,65 millones de cajas de 8,2 kilos durante la campaña 2026/27, lo que supone una caída cercana al 5% respecto a la temporada anterior.
El dato contrasta con el aumento de la superficie dedicada al cultivo, que alcanzaría un récord de 27.000 hectáreas, frente a las 23.748 hectáreas del ejercicio precedente. Esta diferencia refleja el impacto que las condiciones climáticas han tenido sobre la productividad de los parrales, especialmente por la influencia del Fenómeno de El Niño.
Más superficie, pero menos fruta exportable
El principal factor detrás de esta menor producción exportable es el efecto de las alteraciones térmicas e hídricas asociadas a El Niño, que han reducido el rendimiento de las plantas en distintas zonas productoras.
Desde PROVID advierten, no obstante, de que el escenario sigue siendo dinámico. La evolución meteorológica en los valles productivos durante las próximas semanas será determinante para ajustar las previsiones definitivas de una campaña que ya se perfila como compleja.
La experiencia de años anteriores invita a la prudencia. En campañas afectadas por eventos climáticos similares, como 2017/18 y 2023/24, los envíos peruanos de uva de mesa retrocedieron un 13% y un 12%, respectivamente. En el norte del país, las caídas llegaron incluso a superar el 30%.
La cosecha se adelanta entre 7 y 15 días
Además del descenso previsto en el volumen exportable, la campaña estará marcada por un adelanto generalizado de la cosecha. Según PROVID, los productores del norte y del sur del país prevén iniciar las labores entre 7 y 15 días antes de lo habitual.
Este cambio en el calendario adquiere especial relevancia para una industria cuyas exportaciones se concentran tradicionalmente entre las semanas 41 y 13, periodo en el que Perú despliega buena parte de su oferta en los mercados internacionales.
El adelanto obliga a reajustar la planificación logística y comercial, especialmente en una ventana exportadora que suele extenderse entre octubre y abril. La coordinación entre campo, packing, logística y mercados será clave para responder con precisión a la demanda y proteger el valor de la fruta.
Estados Unidos sigue como principal destino
A pesar de las dificultades climáticas, la uva de mesa peruana mantiene una posición consolidada en los principales mercados internacionales. Estados Unidos continúa siendo el destino prioritario, con más de la mitad de las exportaciones.
Le siguen el mercado europeo, con una participación del 22%, y Latinoamérica, con un 16%. Asia y Canadá mantienen cuotas menores dentro del reparto de destinos.
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Ante este nuevo ciclo, los exportadores peruanos ajustan sus estrategias para defender la competitividad del producto, ordenar la oferta y responder a un mercado global cada vez más exigente en calidad, disponibilidad y cumplimiento de programas.
Una campaña bajo seguimiento
La campaña 2026/27 se presenta, por tanto, como un ejercicio de alta variabilidad para el sector peruano de la uva de mesa. La combinación de menor rendimiento, mayor superficie, adelanto de cosecha y presión climática obligará a mantener un seguimiento constante de la evolución productiva.
PROVID prevé actualizar sus estimaciones conforme avance la temporada y se consoliden los datos de campo. Por ahora, la primera previsión confirma que el clima vuelve a ser un factor decisivo en el comportamiento de uno de los principales productos de exportación hortofrutícola de Perú.























































